Una vez reconocida y asumida la gravedad de la crisis económica que está provocando un verdadero drama social, personal y familiar (especialmente para esos 4 millones de parados y paradas, para esos miles de autónomos y pequeñas empresas que han tenido que cerrar y para esos miles y miles de personas que pierden la vivienda por ejecución de sus hipotecas) llega el momento de abordar el futuro más inmediato y en ello están los gobiernos.

Se está produciendo el debate en torno a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado que establecen las prioridades políticas y fijan los recursos económicos que el Estado va a destinar para cumplir sus objetivos. No hacemos nada más que oír que las políticas sociales, las políticas de empleo y los servicios públicos esenciales, van a quedar garantizados y contar con el dinero suficiente para desarrollarlas.

Necesariamente surge la necesidad de resolver la financiación de estas políticas prioritarias en tiempos de crisis y, al mismo tiempo, mantener el funcionamiento de las Administraciones Públicas.

Eso, pensamos desde la izquierda alternativa y transformadora, sólo puede hacerse mediante un sistema fiscal que grave, de manera directa y progresiva, las rentas del capital, el patrimonio y las rentas del trabajo. Es evidente nuestra radical oposición a las decisiones que han significado rebaja generalizada de impuestos como la supresión del de patrimonio, nuestra exigencia de que se penalice fiscalmente a las Sociedades que sirven para incrementos de capital, nuestra reclamación de gravar el IVA de los artículos de lujo en vez de subir el del pan, y todas aquellas que, en definitiva, buscan que paguen más quienes más tienen que nos parece la única forma de que quienes nada tienen algo tengan. Ciertamente no lo planteamos desde el criterio de la solidaridad que proclama Zapatero sino desde el de la redistribución de la riqueza que es más justo y democrático.

En este sentido Izquierda Unida ha conseguido forzar al Gobierno de Zapatero para que elimine una prebenda fiscal que, hasta ahora, han mantenido los deportistas de élite que, sin ser españoles o españolas, son profesionales y juegan en nuestro país.

La actuación de Izquierda Unida permite reformar la conocida como ‘Ley Beckham’ y, por ello, a partir de 2010, aquellos deportistas que cuenten con rentas superiores a los 600.000 euros anuales (100 millones si hablamos en pesetas) pasarán a tributar al 43% en el IRPF. Es decir, el tipo máximo de la escala de tributación como cualquier contribuyente con ingresos altos. De esta forma se da un paso para acabar con ciertos privilegios fiscales de los que goza la élite del deporte (ahora cotizan el 24 % en una escala similar a la de un trabajador con ingresos brutos anuales de unos 24.000 euros) y se elimina una discriminación inexplicable ya que los deportistas de élite españoles y españolas pagan el 43 % aunque jueguen en el mismo club.

Es un paso adelante. Pequeño ciertamente, y timorato, puesto que sólo afectará a los contratos que se firmen a partir del 1 de Enero de 2010. Es decir las actuales “estrellas”, los Ronaldo y compañía, seguirán pagando ese 24 % solamente. No obstante es un pequeño avance hacia una fiscalidad más justa que, desde nuestra posición tan absolutamente minoritaria (de momento) en el Congreso, hemos conseguido.

Es un logro que vamos a exigir que se cumpla. No entendemos, ni aceptamos, las críticas, exigencias y amenazas, que plantean los clubes de fútbol que siguen defendiendo el privilegio fiscal. Es, sencillamente inmoral, que se sientan agredidos por una medida que solamente significa que algunos de quienes tienen sueldos galácticos, salarios millonarios que permiten que una sola persona, por muy buen deportista que sea, gane lo mismo que 100 buenos soldadores, ebanistas, mecánicos,….., contribuyan a la hacienda pública en función de sus ingresos. Lo que hacemos los y las demás y lo que hacen los deportistas de nuestro país. Un último detalle ese privilegio fiscal sólo existe en España. En el resto de la Unión Europea los galácticos y galácticas pagan como el resto de la ciudadanía del país en el que jueganirati (nov 05)

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