Si, es cierto. Un año más hemos dejado sin respuesta la efectividad de esos derechos constitucionales al trabajo (digno y seguro), a la vivienda (digna y no especulativa), a la igualdad (las mujeres siguen discriminadas), a la fiscalidad progresiva y directa (no pagan más quien más tienen).

Un año más seguimos sin tener una auténtica Cámara de Representación territorial (el Senado es una de segunda lectura). Un año más seguimos con una jefatura del Estado (se es rey por la gracia de Dios) que no hemos elegido democráticamente.

Un año más tenemos una Ley electoral favorecedora del bipartidismo que margina a la tercera fuerza política en votos.

Este año, además, en un clima de deslegitimación de la clase política “justificada” por los  casos de corrupción. Se ha llegado a un punto en el que todos somos igual de corruptos y soinvergüenzas. Sin ninguna duda: los corruptos y sinvergüenzas a la carcel e inhabilitados para la política.

Pero sólo los corruptos y sinvergüenzas, no todos. Y cuidado, cuidado porque la continua deslegitimación de la clase política y de las instituciones democráticas sólo puede ser aprovechado por un populismo oportunista.

El franquismo se legitimó deslegitimando a los partidos políticos alos que presentó siempre como riesgo democrático, fuente perversa de divisiones de la patria y al servicio de intereses espúreos. Del populismo al fascismo y a la dictadura suele haber muy poco camino por recorre.

Creo que es momento de buscar, de todo el mundo, compromisos claros y actuaciones tangibles para echar fuera de la vida pública la corrupción y ahí tenemos que actuar los partidos politicos pero también la ciudadanía. En demasiadas ocasiones la corrupción es premiada con votos suficientes como para seguir gobernando.

Pero bueno, es fiesta, una fiesta ciudadana. Un día que nos anima a seguir trabajando por una sociedad más justa, más libre, más solidaria y más republicana.

Anuncios