Varios de vosotros y vosotras me habéis dicho que este blog resulta muy serio y que le vendría bien alguna que otra nota distendida, que seguramente en la vida cotidiana de un diputado, aunque sea de Izquierda Unida, hay detalles, anécdotas, cosas y casos.

Ciertamente. Con vuestro permiso os cuento un caso que viví hace muy poco en un autobús urbano.

Cuando no ejerzo de diputado sigo haciendo mi vida normal. Bueno, todo lo normal que puede ser la vida de una persona que es cargo público. Por eso, como siempre he hecho, utilizo el transporte público. La otra tarde iba en uno de los autobuses urbanos de Zaragoza. Dos señoras. El tema de siempre. ¿Ese es un político? -decía una de ellas. Pues chica. El caso es que me suena, debe salir en la tele – respondía la otra. ¡¡Sí, sí ¡¡, afirmaba la primera, me parece que es el Izquierda Unida- insistía la primera. ¡¡Estás tonta¡¡- finalizaba la segunda- ¿ cuando has visto a un sinvergüenza de esos ir en autobús?.

Seguí mirando por la ventanilla intentando saber si lo de sinvergüenza era por ser de Izquierda Unida o por ser político. Lo cierto es que no tuve ganas de preguntárselo a la “señora”.

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