Era el 25 de Abril de 1974. Yo tenía 24 años y sentí alegría solidaria y envidia de la sana. Caía la dictadura portuguesa, era la dictadura que más había durado en Europa, aquí, el franquismo, llevaba ya 35 años. Bueno, el Salazarismo terminó igual que aquí, algún día, terminaría el franquismo.

Fue una ventana abierta a la esperanza. Ese día, 25 de Abril, sonó en todo Portugal el “Grandola, Vila Morena”, una canción revolucionaria prohibida por las dictaduras portuguesa y española. La canción, de José Alfonso, fue la señal pactada por el clandestino MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas Portuguesas) para ocupar los puntos estratégicos del país. Seis horas más tarde el régimen dictatorial se derrumba a medida que las guarniciones de las principales ciudades deciden seguir las ordenes del MFA. De hecho, fuera de Lisboa, la situación discurre con sorprendente calma porque las autoridades del Régimen abandonaban sus puestos oficiales e institucionales sin resistencia.

Los Capitanes de Abril (los oficiales jefes del MFA) hacían insistentes llamamientos a la ciudadanía para que permaneciera en sus hogares y a la policía para no oponerse a las actividades de las tropas pero, sin embargo, miles y miles de ciudadanos y ciudadanas llenaron las calles de muchas ciudades y se mezclaron con los militares sublevados.

Uno de los momentos más emocionantes de aquella participación civil fue la marcha de las flores en la propia Lisboa. Una multitud, deseosa de libertad y derechos, armada con claveles que era la flor de la primavera, salió a la calle y empezando a sentirse libre, cantaba “Grandola, Vila Morena” .

Los militares, en su camino hacia los puntos estratégicos asignados, pidieron claveles en el puesto callejero de una florista, para colocarlos en sus fusiles, como símbolo que deseaban evitar disparar sus armas. Ese es el origen del nombre dado a esta revolución.

Después la propia ciudadanía sellaba las bocas de los fusiles con claveles. Hoy Portugal está acosado porAl igual que Grecia, que Irlanda, que nosotros mismos, sufren las mordidas de los mercados y del neoliberalismo. Es otra dictadura que, algún día, como han hecho en Islandia, echaremos fuera de nuestros países que recuperarán los ideales republicanos de la Libertad, La Igualdad y la Fraternidad.

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