Me preguntan, insistentemente, si Izquierda Unida entrará en un tripartito de izquierdas. Especialmente desde que se reconoce que, esta vez, la bisagra de siempre está de capa caída, no es suficiente y queda todo más abierto.

No voy a responder desde la tesitura de estar, o no, en el próximo Gobierno. Es evidente que si suman las derechas, no habrá caso. Luego viene lo de la suma de la izquierda pero eso es mucho decir. Sobre todo cuando uno de los supuestos aspirantes al tripartito de la izquierda busca, realmente, un triPARtito. No es muy de izquierdas meter la tijera, el hacha dice alguno, a los salarios, pensiones, servicios públicos y derechos sociales.

Somos una fuerza política que tiene vocación de gobierno pero que, por encima de todo, se compromete con la ciudadanía. Especialmente ahora que la crisis recorta servicios públicos, justifica agresiones a derechos laborales y se lleva por delante muchas de las conquistas conseguidas tras años de lucha, sufrimiento y reivindicación.

Ciertamente que el “próximo gobierno” puede depender del voto de Izquierda Unida. Esa hipótesis sólo se dará si la derecha no suma. Sería tremendo que, con los votos de la ciudadanía aragonesa, siguiera en el Gobierno alguien que considera los servicios públicos como un “lujo asiático” que hay que quitar a “hachazos” del Presupuesto.

Si no suma la derecha, se abre una posibilidad distinta. Izquierda Unida, lo dice públicamente una vez más, vetará claramente a la derecha pero tampoco legitimará con su voto políticas de derecha que no quieren subir impuestos a los ricos y a las rentas del capital, ni políticas que privatizan servicios públicos, ni políticas que apuestan por urbanizaciones en el Pirineo, ni políticas que recortan el gasto social.

El Grupo Parlamentario de Izquierda Unida, que aunque no lo quiera el dios Bellocquiano, será más fuerte que el actual, podrá condicionar, con sus votos, las políticas a desarrollar. Cuanta más fuerza tengamos y más diputados y diputadas formen nuestro grupo, más políticas sociales habrá. No tengan ninguna duda.

Por ello, desde el realismo, decimos que las tres primeras actuaciones que hay que acometer son empleo, empleo y empleo. Empleo para las 115.600 personas aragonesas que hay en el paro, para las 32.000 personas aragonesas que han agotado hasta los subsidios, para las 6 familias aragonesas que diariamente pierden la vivienda que les quita el banco por no poder pagar la hipoteca, para esos miles de jóvenes que no tienen futuro, para esos miles de mujeres que siguen sufriendo la injusta discriminación laboral y social. Empleo, también, para acabar con las listas de espera en la sanidad, para rebajar las ratios en las aulas, para cumplir las obligaciones de la ley de dependencia, para tratar adecuadamente los residuos, para cuidar nuestros bosques y paisajes, para….. para consolidar el derecho al trabajo y el estado social.

Para hacer esa política hacen falta recursos. Los recursos están, en estos momentos en las cuentas de los que cobran hasta 10 veces más que un trabajador o trabajadora, están en los beneficios de las empresas que despiden, están en la iglesia que no paga un euro, están en los palacios y propiedades que no pagan impuesto de patrimonio. Esa es otra prioridad. Subir impuestos a los ricos para que paguen la crisis que han causado y dejen de pagarla quienes son víctimas de ella.

La siguiente prioridad es defender los derechos en vez de quitarlos a “hachazos”. Es creerse el estado social y creerse la democracia. Esas son nuestras prioridades y esas, si la ciudadanía nos lleva con fuerza a Las Cortes de Aragón, serán las que deberá acometer y realizar quien necesite nuestro voto para gobernar.

Como ven no he hablado de entrar en el Gobierno. No consideramos que el debate sea sobre si la suma da o no da para entrar. Tenemos vocación de gobierno pero no buscamos sillones a cualquier precio.

No es el momento. La decisión de entrar, o no, en el gobierno, que debidamente explicaremos a nuestra militancia, a nuestros votantes y a la ciudadanía en su conjunto, la tomarán los órganos de dirección de Izquierda Unida, tras negociar el programa de gobierno. Ahora es el momento de explicar programas y alternativas. Eso es lo que estamos haciendo.

¡¡Vamos, la izquierda ¡¡

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