Mucho se está escribiendo y diciendo en estos días sobre Izquierda Unida y su actuación en relación con la investidura de los alcaldes y alcaldesas el pasado día 11 de Mayo.

 

Se hace todo bajo la premisa de que I.U. no ha cumplido su compromiso de no permitir “ni por acción ni omisión” alcaldes o alcaldesas de la derecha.

 

Esta circunstancia, cierta, de que es un compromiso de I.U. está siendo aprovechada claramente por el PSOE para justificar su fracaso electoral, para resucitar lo del voto útil y para intentar desacreditar a la única fuerza política netamente de izquierdas que recupera espacio.

 

Vemos así como el opusiano Sr. Bono, con declaraciones altisonantes trufadas del más inaceptable sectarismo anticomunista, dice que se cuestiona el liderazgo de Cayo Lara (¿qué ha pasado con el liderazgo de Zapatero?).

 

El aspirante Rubalcaba afirma que Izquierda Unida trae al PP a los Ayuntamientos (¿quién ha abierto la puerta a la derecha?).

 

Los medios de comunicación afirman que hemos demostrado a la ciudadanía que no somos serios, que no cumplimos.

 

Lamentablemente se está cayendo en esa campaña de acoso y derribo hacia izquierda Unida, se llega a pedir expulsiones para la gente “díscola” de I.U. y, sobre todo, se vuelve a hablar de la pinza entre I.U. y el PP.

 

Varios apuntes sobre la cuestión. Uno, el primero y fundamental, es que Izquierda Unida se comprometió y compromete a frenar a la derecha y la derecha no son sólo alcaldes o alcaldesas del PP sino políticas de derechas que recortan derechos, que rebajan pensiones, que privatizan servicios públicos y las que caen en prácticas corruptas o caciquiles.

 

Nuestro compromiso serio, responsable con la situación de crisis que están pagando quienes no la han provocado, no es un cheque en blanco para el PSOE. El seguir manteniendo el puño y la rosa en su logotipo, y el seguir llamándose socialista y obrero, no le convierte de inmediato en partido defensor de los trabajadores y trabajadoras, ni en un partido que busque que la crisis la paguen los ricos (ahí está el nuevo Reformazo).

 

Por eso, en aquellos lugares (275 municipios) en los que, como en Zaragoza, el PSOE ha hecho autocrítica, ha reconocido errores en la política aplicada hasta ahora y ha expresado su voluntad de cambio ha recibido el apoyo de I.U. No ha sido así en aquellos lugares en los que, sin asumir ningún compromiso, por el mero hecho de ser el PSOE ha exigido el cheque en blanco del apoyo de I.U. Por eso, en 40 ayuntamientos en los que el voto de I.U. permitía alcalde o alcaldesa del PSOE, no ha sido posible frenar a la derecha. I.U. seguirá intentando conseguir un gobierno progresista, pero además de quererlo I.U., debe quererlo el PSOE. Son casos en los que hay que reflexionar. I.U. debe hacerlo, pero también el PSOE que, en definitiva, es el que ha perdido las elecciones.

 

Exactamente igual, entiendo debe hacer el PSOE en aquellos casos (15 )en los que siendo I.U. la lista más votada de la izquierda la falta de acuerdo entre I.U. y PSOE ha dejado la alcaldía para el PP.

 

Caso diferente es el de los 15 (sólo 15 de más de 8.000) en los que I.U. ha votado directamente al PP. En este caso claro que debe actuar la dirección de I.U., desautorizar a quienes manifiestamente han incumplido el programa de I.U., pedirles su rectificación (lo importante es frenar a la derecha) y si no actuar estatutariamente.

 

También entiendo que el PSOE deberá dar explicaciones por los 12 casos en los que siendo I.U. la lista más votada, el PSOE ha pactado con el PP para evitar la alcaldía de I.U. aunque (caso de Cangas de Narcea en Asturias, por ejemplo) gobierne el PP.

 

Resumo. Frenar a la derecha todavía es posible en algunos lugares. Izquierda Unida mantiene su compromiso de buscar programas de izquierda, de implantar medidas que giren a la izquierda, de buscar salidas a la crisis más justas, más sociales, más progresistas, más socialistas. Hay alcaldes o alcaldesas del PP, ahora falta gobernar en estos lugares donde, si hay acuerdo, la suma de la izquierda puede cambiar las cosas. A eso emplazo al PSOE, a buscar acuerdos sobre la base de un programa y no a utilizar en su propio beneficio un compromiso honesto que, una fuerza política honesta y comprometida con una alternativa al capitalismo, mantiene y reclama.

 

No ha sido izquierda Unida quien ha traido a la derecha sino que la han tarido quienes, habiendo prometido otra cosa, hicieron políticas ultraliberales.

 

No es Izquierda Unida quien impide gobiernos del PSOE. Es el PSOE quien ha perdido las elecciones y no puede ser que, sin siquiera hacer autocrítica, quiera contar con I.U. para recuperar alguno de los lugares en los que ha sido clara y manifiestamente derrotado.

 

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