Hace unos días nos enteramos de que “El Banco de España nacionalizaba la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM)”. Dicho así puede suceder que alguien piense que el travestismo político de Rubalcaba empezaba a dar sus frutos y se abrían paso propuestas de la izquierda.

Años llevamos pidiendo desde la izquierda que se nacionalice la banca o que, cuando menos, haya una Banca Pública que sea alternativa a la banca privada. Una banca pública al servicio de la ciudadanía, que no ejecute hipotecas, que no secuestre gobiernos enteros, que permita ayudas para las pequeñas economías. Una Banca Pública, en definitiva, que sea social y no especulativa.

Podría parecer, después de leer ese titular, que el Gobierno se decide y empieza por nacionalizar una Caja de Ahorros. Es más, dejándonos llevar por la utopía, podríamos llegar a pensar que esta “nacionalización” de una caja de ahorros puede ser el primer paso para tener una banca pública.

Pues no amigos y amigas. Lo que el Banco de España (que es el de todos y todas) hace con total acuerdo del Gobierno de Rodríguez Zapatero y con anuencia del PSOE y del PP, es poner dinero público para tapar el agujero que tiene la CAM. La cantidad de dinero público que ponemos entre todos y todas es 2.800 millones de euros contantes y sonantes para la suscripción de acciones y una línea de crédito (avalada por Hacienda, si sí, esa que somos todos y todas) de otros 3.000 millones de euros más de disponibilidad inmediata. Todo ello (tanto como el presupuesto anual de Aragón) para asegurar la liquidez de la CAM.

Esto se llama “socializar las pérdidas”. Algo que, desde que empezó la crisis, venimos haciendo quienes estamos pagando la crisis. Los EREs van a cuenta de los trabajadores y trabajadoras, igual que el pensionazo, igual que son los salarios de los trabajadores y trabajadoras del sector público quienes sufren los recortes.

No nos llamen al engaño. La de la CAM es la tercera intervención de una entidad bancaria por parte del Banco de España tras el estallido a finales de 2008 de la actual crisis financiera. 

La CAM, igual que se hizo con Cajasur y la Caja de Castilla-La Mancha, ha sido intervenida para sanearla con dinero público y luego, una vez saneada, venderla a los banqueros para que sigan haciendo políticas de especulación financiera.

Cajasur se la quedó BBK y la de Castilla-La Mancha se la quedó Cajastur. Mientras tanto el Banco de España, el que no se cansa de pedir más ajustes y recortes a través del Gobernador, Sr.Ordóñez, no lleva los controles suficientes y acaba corriendo al rescate de la banca privada con dinero de toda la ciudadadanía. 

La CAM, como Cajasur (de la Iglesia) y como la de Castilla-La Mancha, ha hecho una política basada en la economía especulativa y no en la economía productiva, se ha metido hasta el fondo en las operaciones urbanísticas de la burbuja inmobiliaria y han caído en la misma problemática que otras entidades financieras donde el ladrillo y la especulación financiera las ha llevado a una situación de desastre económico que ahora se salva con dinero de todos y todas. Mientras tanto la Cam, como todas las demás, siguen ejecutando hipotecas y echando de sus casas a trabajadores y trabajadoras que, por la crisis que ellas mismas han provocado, han perdido su empleo y no tienen recursos.

Bueno, pronto habrá elecciones generales. ¡¡Que no nos engañen¡¡

otra vez ¡¡ Vamos, la izquierda¡¡

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