Y seguimos, para desgracia nuestra y vergüenza de este país, sin que se cierre esa página cruel, dura y macabra que abrió un golpe fascista contra la República, que provocó una guerra salvaje, como todas, de tres años y una dictadura asesina de 40 años más.

Otra vez, como siempre, como cada día, insistimos en que el fascismo no tiene cabida en nuestras vidas, a pesar de que el revisionismo de la historia, las equidistancias interesadas, los sectarismos y odios disfrazados de «concordias» y la nostalgia de algunas gentes y partidos por el franquismo, quieran hacernos creer que es la alternativa.

Otra vez, como siempre, pedimos justicia, reparación y dignidad para esos y esas más de 100.000 personas que siguen desaparecidas, en fosas, cunetas y barrancos. España es tras Camboya, otra vergüenza más, el 2º país del mundo en número de desaparecidos, es el 1º de Europa que arrastra este pasado. No hay datos oficiales, los más «oficiales» que conocemos son los que se aportaron en la Audiencia Nacional, en la causa abierta contra los crímenes franquistas por el juez Baltasar Garzón (defenestrado por el sistema). La cifra – 114.226 desaparecidos – se refiere al periodo entre el 17 de julio de 1936 y diciembre de 1951.

Lista aparte son los bebés desaparecidos que algunas fuentes cifran en más de 30.000. Los miles y miles de trabajadores/as esclavos que el franquismo utilizó y que puso a disposición de empresarios fascistas sin escrúpulos.

Otra vez más, como siempre, denunciaremos que es inaceptable que, hoy en día, no se haya producido la condena oficial del franquismo y siga habiendo calles y plazas dedicadas a asesinos fascistas.

Hoy, una vez más y como siempre, advertiremos de que el fascismo pretende abanderar el cambio y aprovecha para crecer con su discurso de odio impregnado por el racismo, el machismo, la xenofobia y la discriminación.

Otra vez más, como siempre, los grupos, organizaciones y partidos fascistas utilizan el drama social y el cabreo general para ocultar su verdadero programa bajo un falso y confuso discurso de justicia social.

Culpabilizan de la situación a la inmigración, promoviendo la exclusión de lo diferente, defendiendo de esta forma el interés individual sobre el colectivo. Y siempre, como máxima, la apelación al patrioterismo nacional que tantas veces ha servido para tapar problemas de carácter social.

Esta frase de Franco lo dice todo: «Ahora se habla de democracia. Nosotros, los españoles, ya la hemos conocido. Y no nos dio resultado. Cuando otros van hacia la democracia, nosotros ya estamos de vuelta».(Declaraciones de 1947, según aparecen en: Justino Sinova, «La censura de prensa durante el franquismo» Barcelona. DeBolsillo, 2006, pp. 34-35).

Hoy, además, volveremos a denunciar que,en Zaragoza, hay compañeros en la cárcel por protestar contra el fascismo en nuestras calles y barrios.

Otra vez, como todos los días, queremos decir, alto y claro, ¡¡Fascismo Nunca Más¡¡