Se han conocido las durísimas penas que Marruecos, en un juicio farsa sin garantías, ha impuesto a los activistas saharauis detenidos hace cerca de siete años en el violento desmantelamiento del “Campamento de la Dignidad de Gdeim Izik”.
Las 20 personas detenidas entonces, en estos 7 años, han sufrido torturas y palizas, tal y como han constatado asociaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos.
Ese “democrático” gobierno marroquí, amigo preferente de este país y de la OTAN, ha condenado a ocho cadenas perpetuas, a tres condenas de 30 años de prisión, otras cinco a 25 años, tres penas a más de 20 años, así como otras cuatro que varían entre los seis años y medio, y los dos.
Ante la indiferencia de los gobiernos democráticos, ante la indecente pasividad del Gobierno Español, las autoridades marroquíes convierten estas sentencias en una acción ejemplarizante y disuasoria que le sirva para continuar con la represión a todo el movimiento saharahui democrático.
El Gobierno Español, tan preocupado por Venezuela, abandona al pueblo saharaui y sigue sin asumir las responsabilidades y la deuda política histórica que tiene con la ciudadanía saharaui tras la ocupación ilegal por Marruecos de los territorios del Sáhara Occidental.
He estado en los campamentos saharauis, en ellos, además de sentir y vivir la hospitalidad de quienes me acogían en sus jaimas y compartían su comida, he sentido y vivido, la determinación de todo un pueblo a no rendirse, a luchar por su tierra, a defender su derecho a tener su propio estado.
He sentido, vivido y gritado con ellos y ellas ¡¡Sahara Libre¡¡
Hoy, aquí, al conocer esta nueva agresión a los derechos humanos del reino marroquí, siento esa indignación y asco que da ver la doble moral y la doble vara de medir de la comunidad internacional que, a pesar de las resoluciones, sigue permitiendo la impunidad marroquí con la que persigue, reprime y asesina al pueblo saharaui.
Con todo ¡¡Polisario Vencerá¡¡, ¡¡VIVA EL SAHARA LIBRE¡¡

He estado unos días en el pueblo, cosas de ser un jubilado y tener más tiempo para uno mismo. En la radio, no se muy bien que emisora, oigo que este país bate el record en creación de empleo. Dice que se hacen 58.000 contrataciones al día. ¡Redios¡¡, me digo, y yo en el pueblo estaré perdiéndome las celebraciones.

Pero no veo alegría por ningún sitio que no sean los púlpitos y voceros oficiales así que, como además tengo tiempo, me pongo a bucear en los datos oficiales del empleo, en los datos que da el Ministerio que dirige Dª Fátima.

Me voy a lo que va de año. De Enero a Junio de 2017 se han firmado en España 10,5 millones de contratos. Tiene razón Dª Fátima. 10,5 millones repartidos entre los 180 días de estos 6 mese da 58.333 contratos de media al día.

Bueno, sigo mirando y veo que de esos 10,5 millones solamente son indefinidos 1. Es decir, que hay 9,5 millones de contratos temporales. De esos 9,5 millones hay 5 que no llegan al trimestre de duración y hay 2,7 millones que no llegan a una semana de duración. Los hay de días, incluso de horas.

Si vamos a los sectores productivos vemos que la mayoría son el sector servicios y, sobre todo en los últimos tres meses, destaca la hostelería.

Es decir, que el record del que presume Dª Fátima, es gracias a empleos precarios: camareros/as para la temporada de verano, socorristas para playas y piscinas, vendedores/as de entradas para piscinas, refuerzos para limpieza y cocinas en hoteles y restaurantes, monitores/as de actividades para zonas turísticas,….

Me voy a los datos salariales. ¡¡Joder, aquí también batimos record¡¡, desgraciadamente unos cuantos.

Hay un 35 % de trabajadores /as que cobran por debajo del SMI. Un dato de recuerdo. El SMI, en este país, gracias a al acuerdo PP, PSOE, C´s, en 825 € al mes ( 12 pagas).

Eso quiere decir que el 35 %  de quienes tienen salario, si trabajaran todo el año, no llegan a los 9.900 € anuales (825 x 12).

El umbral de la pobreza, en este país de Dª Fátima, D.Mariano y su cuadrilla, está situado en los 8.209 € anuales si es una unidad familiar unipersonal y en los 17.238 € anuales si la unidad familiar la forman dos adultos y dos menores de 16 años.

Vamos, que más de la mitad de quienes tienen contrato, no llegan a los umbrales de la pobreza. Realmente son los y las trabajadores/as pobres, que no llegan a fin de mes y que las pasan canutas. Piensen en quienes no tienen, ni siquiera, un trabajo basura de estos de los que presume Dª Fátima.

Para no aburrir más, señalo otros tres datos más que nos ayudan a entender “el milagro”.

El 43 % de los hogares con dos menores está en riesgo de pobreza, el 62 % de los parados y paradas está en riesgo de pobreza y el 13 % de los y las pensionistas también corren el mismo riesgo.

Pues nada, feliz verano y a seguir votando esas cosas que se votan. Yo, con  permiso de Forges, dejo esta imagen.

Otro año más, otro 5 de Junio, en el que oiremos grandes proclamas, en el que veremos muchos lazos verdes, en el que se volverán a renovar los compromisos tantas y tantas veces incumplidos.
No hay nada que celebrar. Lo que Sí hay es mucho por hacer.
Es una evidencia que el deterioro del planeta avanza día a día, son incuestionables los datos y siguen siendo olvidadas, cuando no silenciadas, las voces que reclaman urgentes medidas.
Hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, seguirán llegando al mar toneladas de plástico y basura, hoy seguirán deforestándose bosques, hoy seguirán llegando a la atmósfera miles de toneladas de CO2, hoy se consumirán millones de toneladas de papel, hoy seguirán sufriendo los efectos del calentamiento global las reservas de agua helada de los polos, hoy…. seguirá sin hacerse nada, más allá de esas declaraciones y de algún gesto puntual de alguien que se hará una foto en bicicleta, aunque no la use en todo el año.
Seguramente que hoy, a lo largo y ancho del planeta, habrá miles de actos con los que se intentará lavar un poquito la imagen y que, dirán, son para “concienciar” sobre la importancia de cambiar el rumbo y empezar a recuperar el planeta. Habrá manifestaciones, conciertos, campañas de reciclaje y limpieza, eventos deportivos, actividades escolares, estrenos de documentales o películas, congresos y seminarios…
Pero mientras, el fantoche que manda en el país más poderoso nos hace “peinetas” y no pasa nada. Vemos como los compromisos quedan en papel mojado, ¿se acuerdan de Kioto?.
Permítanme que tire de memoria. En Kioto, en 1997, se firmó el compromiso de reducir las emisiones de gas. No entró en vigor hasta 2005.
Los compromisos han sido escandalosamente incumplidos. Ni un solo país ha reducido sus emisiones, a lo más que han llegado ha sido a aumentarlas más despacio. En Europa, para vergüenza nuestra, España es uno de los mayores incumplidores.
Ahora, en 2015, en París, se ha acordado un nuevo protocolo que sustituye al de Kioto y que no entrará en vigor, si es que entra, hasta el 2020. Se ha acordado conseguir que la temperatura del planeta no suba más de 2ºC respecto de la era preindustrial. Ahí es nada, intentar situar la temperatura del planeta solamente 2 grados por encima de la que había en 1900.
Bueno, un dato. En estos momentos, en 2017, la temperatura global ha subido 1 grado en relación a la que había en 1900. Como se ve el objetivo de París es más de lo mismo.
Pues con todo ha saltado por los aires desde que Trump lo ha roto.
Resumo. Bien dedicar un día al año a situar el problema medioambiental en la agenda, pero no es concienciación ciudadana lo que falta. Es voluntad y decisión política para regular, con leyes estrictas, las obligaciones ambientales y meter en cintura a los “lobbyes” empresariales que son quienes hacen los grandes negocios a costa de la destrucción del planeta.
Hoy veremos toda una corte de corifeos y corifeas cantar alabanzas de Europa. Lo harán con una inaudita de hipocresía, con proclamas institucionales que, en ningún caso, hablarán de la realidad de esta Europa que, lejos de ser la Europa Social que queríamos en los 80, es la Europa de los mercados y los bancos.
Es una realidad evidente, e indiscutible, que no hay integración en esta Europa de dos velocidades que hace que la brecha social entre países, entre el norte y el sur, sobre todo, se agrande.
Es otra realidad, también evidente e indiscutible, que esta Europa ha sustituido a los Gobiernos y Constituciones de los Estados que la forman por libros contables que anteponen los dígitos a los derechos sociales y laborales.
En esta Europa gobierna la impunidad de los mercados y los mercaderes. Por eso firman tratados indecentes como el CETA y el TTIP que van a joder aún más la vida a la gente trabajadora para mayor gloria del capitalismo que, en definitiva, es quien gobierna.
Saben, bien lo saben, que el negocio está por encima de los derechos sociales y laborales.
Es, lamentable y desgraciadamente, también evidente que esta Europa fortaleza no es la Europa de acogida a quienes huyen del infierno en el que el capitalismo y las guerras imperialistas han convertido sus vidas.
Otra evidencia es el ascenso del fascismo que, alimentado por el neoliberalismo y los recortes salvajes y aprovechándose del desamparo en el queda la gente marginada y excluida por el sistema, sigue consolidándose en Europa.
Pues hoy, Día de Europa, intentarán convencernos que este es el camino, que esta Europa es lo mejor que nos puede pasar. Seguirán con el cinismo de decirnos que esta Europa dirigida por la troika, a pesar del incremento del paro, a pesar de esa legión de trabajadores/as pobres, a pesar del incremento de la pobreza, aunque cerremos la puerta y abandonemos a las personas refugiadas, es el proyecto que debe seguir adelante.
Me acuerdo, además de años tengo memoria, de como nos quedamos solos oponiéndonos a Maastrich. Incluso en nuestra casa, los chicos y chicas de la Nueva Izquierda, antes de irse al PSOE, nos la montaron.
Estábamos a finales de los 80 (Maastrich se firmó en 1992) y decíamos que era una locura, que era un disparate, ir a un sistema de moneda única sin una fiscalidad, sin una legislación laboral y sin una seguridad social común.
Dijimos que se abría la puerta al paro, a la precariedad, a la desigualdad porque no había integración. Hoy, como en tantas ocasiones, somos aquellos y aquellas del “ya lo dijimos”.
Ya me fastidia saber, hoy, 25 años después, que teníamos razón, que lo vimos venir, pero nos llamaron locos y antieuropeos.
Lo dicho, nada que celebrar. Lo que no pierdo es la esperanza de que algún día, la izquierda reorganizada sea capaz de dar la vuelta a la situación y hacer, como queríamos, la Europa Social que necesitamos

Los aliados entran en el campo de Mauthausen, en vez de banderas nazis hay banderas tricolores. Una pancarta dice “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras”.

Mauthaussen era conocido como el campo de los españoles porque allí fueron casi todos los republicanos que los nazis habían apresado en Francia.
Sin embargo a todos les distinguieron con el triángulo azul de los apátridas. Franco no los reconocía como españoles y no permitió que regresaran a al ser liberados. Tampoco estaban las cosas como para volver a un país donde la dictadura fascista seguía asesinando a quienes se habían opuesto a ella y habían defendido la república.
Los españoles liberados, que habían sido exiliados al perder la guerra, que habían combatido a los nazis desde el ejército francés y desde la resistencia, no quedaron en libertad. Quedaron olvidados.
A diferencia de los rusos, de los franceses, de los italianos,… que volvieron a su país, los españoles “liberados” siguieron siendo apátridas y tuvieron que buscar un país donde vivir.
Pensaron que, una vez vencido Hitler, los aliados devolverían la democracia a España y podrían regresar a sus casas, pero Francia, EE.UU e Inglaterra, decidieron que Franco era un problema local que debían resolver los españoles.
Hubo un agravante. Las potencias aliadas empezaban a ver el peligro soviético, les preocupaba más Stalin que Franco.
Los republicanos liberados empezaron a ser mal vistos por “comunistas” y, una vez más, se quedaron en tierra de nadie. En muchos casos tuvieron que volver a emigrar para buscar un sitio en el que vivir, en el que trabajar, en el que intentar llevar una vida digna.
Fueron, y son, los grandes olvidados a los que, ni siquiera este país que presume de transición modélica, les ha hecho un homenaje.
Los supervivientes de Mauthausen, y otros campos de exterminio nazis, fueron abandonados a su suerte por Franco, fueron abandonados por los aliados y son olvidados por la España democrática que, hasta ahora, ha sido incapaz de rendir un homenaje de reconocimiento a los miles y miles de españoles y españolas que sufrieron el salvajismo asesino de los nazis.
¡¡Memoria, Justicia y Dignidad¡¡

Soy maestro, siempre me gustó más esta denominación que la de profesor. Me ha parecido siempre más real, más republicano si se quiere.

Desde mi experiencia, más de 30 años en la escuela pública, he vivido el debate entre pública y privada desde el principio. He trabajado en colegios públicos en las condiciones precarias en las que el franquismo dejó a la escuela pública mientras, de la mano de la Iglesia, los colegios privados, solo en las zonas urbanas porque en el medio rural no se estableció ninguno, se consolidaban entre las capas sociales menos desfavorecidas. Frente a la pública tenían mejores instalaciones, mejores edificios, y, sobre todo, tenían gente de estratos sociales muy diferentes de los que iban a la pública.

En los años 80, con una incipiente democracia, la realidad del sistema educativo era el de una fuerte descompensación entre la enseñanza pública, abandonada durante décadas, y una enseñanza privada ampliamente establecida en las zonas urbanas que se había desarrollado vinculada a la Iglesia Católica y a los privilegios que les otorgaban la fidelidad al régimen y el Concordato.

En estas circunstancias llegó el PSOE al poder y para dar respuesta a las necesidades de plazas y equipamientos escolares suficientes para el incremento de alumnado que supuso el Baby Boom de los 80, optó por concertar con la privada y establecer las dos redes que existen hoy todavía.

El Gobierno de Felipe González fundamentó su decisión en la necesidad, totalmente cierta, de universalizar la educación básica. Dado el abandono al que el franquismo había sometido al sistema público educativo era evidente que las necesidades económicas para universalizar la red pública sobrepasaba las disponibilidades presupuestarias del Estado. Por ello, mientras se dotaba al sistema de una red pública suficiente, se optó por la concertación con la red privada. Realmente la concertación significó que la factura del cole privado la pagábamos entre todos y todas, pero el cole privado seguía con sus normas, con su ideario, con su uniforme, con sus actividades, con su selección de alumnado.

Lo que ya no se cumplió nunca fue aquello de “mientras se dotaba al sistema educativo de una red pública suficiente”. La realidad es que, tanto el PSOE como el PP, han concebido el sistema con la doble red y han facilitado que la privada concertada se consolidase con el eufemismo de “red de centros educativos sostenidos con fondos públicos”.

Esa es la realidad. Con esta política educativa se ha mantenido el elitismo y clasismo de la escuela privada, especialmente la vinculada a la Iglesia Católica, y no se ha superado ese imaginario colectivo de que la socialización del niño y de la niña en la escuela requiere que lo hagan sin ese mestizaje, sin esa mezcla social, que se da en la escuela pública. Por eso el argumento del derecho a la elección de centro lo que en realidad esconde es un rechazo a educar a sus hijos e hijas con quienes no son, o no consideran, de su misma clase social.

Si no rompemos esto estaremos legitimando la segregación social y facilitando la brecha en la cohesión social.

Hablando de derechos constitucionales, que también invocan los/as defensores/as de la privada concertada. La Constitución, habla del derecho a la educación y a la libertad de enseñanza. En ningún momento habla del derecho a elegir centro. Estos principios constitucionales están referidos a la posibilidad privada de crear centros educativos como una actividad económica más y la libertad de enseñanza está referida a la libertad de cátedra que el/la docente, en un sistema democrático debe tener, algo que dudo mucho se de en centros con un ideario católico.

Interesadamente la enseñanza privada concertada manipula el derecho a crear centros privados y lo convierte en el derecho a que el estado financie la elección de las familias.

Finalmente, la educación es un derecho y, por ello, no puede ser objeto de mercado ni de “gustos” ni “apetencias”. Las administraciones públicas deben garantizar la equidad en vez de mantener esa clasificación que, por elitista, acaba siendo segregadora. Y, es evidente, la única escuela inclusiva que no segrega es la escuela pública.

Esta mañana, al conocer que otra vez nuestro país es cómplice de una guerra, se me ha agravado la indignación, el cabreo y la mala hostia.
Hoy es el aniversario del asesinato de Anguita Parrado, mañana lo será de Couso Permuy. Dos periodistas que fueron asesinados, daño colateral dijeron estos cabrones, en Irak y que han quedado impunes.
Hoy, dos destructores estadounidenses, con base en Rota, esa base militar que el Gobierno español deja para la OTAN y sus aliados, han disparado 59 misiles tomahawk contra una base siria.
Hace unos días el fascista de Aznar se enorgullecía de la foto que, en Las Azores, compartió con otros tres genocidas. Otros que han quedado impunes a pesar de los miles de muertos, de los miles de desaparecidos, de los miles de desplazados, de los miles y miles que han sufrido “daños colaterales”.
En las Azores la “justificación” fueron unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron. Hoy ha sido un ataque con gas que, aunque Trump y otras “buenas gentes” atribuyen al régimen de El Asad, no pasa de ser una sospecha.
Entonces, y ahora, nuestro país fue complice y colaborador necesario de una guerra montada por EE.UU., Bush entonces, Trump ahora.
Esta misma semana Trump pedía a los miembros de la OTAN, entre ellos España, que pusieran más dinero. Rajoy, obediente, ha presentado unos presupuestos en los que hay un aumento del 30 % para el gasto militar mientras siguen los recortes en gasto social. Parece que, además de dejar que haya bases militares de la OTAN, Rajoy está dispuesto a pagar más gasto en defensa. Y claro, es que las guerras nos son baratas.
¿Saben que un misil tomahawk cuesta 400.000 €?, pues nada multipliquen por 59 que lanzaron esta mañana y empezarán a entender por qué las guerras, además de responder a los intereses geoestratégicos de “las grandes potencias” son un negocio.
Negocio, por cierto, del que participa nuestro país que tiene al Borbón como “apañador” de contratos de armamento con el que países tan democráticos como Arabia Saudí asesinan a poblaciones civiles con en el Yemen.
Ya lo dijo Julio Anguita: “Malditas sean todas las Guerras y los canallas que las apoyan”

Estos días vivimos, una vez más, la polémica sobre si la enseñanza debe ser pública o concertada. Yo, es conocido, me posiciono abiertamente a favor de la enseñanza pública, laica, universal, gratuita y de calidad.

Se cargan las tintas en el número de unidades que, dada la realidad demográfica, hay que cerrar en la enseñanza concertada. Ya me habría gustado a mí el mismo intenso debate cuando se cierran unidades en el sistema público.

El argumento más oído, el que más utilizan quienes defienden la privada concertada, es aquel de la libertad de las familias de elegir la enseñanza que quieren para sus hijos e hijas.

No seré yo quien niegue esa libertad, claro que quien quiera puede llevar a sus hijos e hijas al colegio privado que consideren. El problema no es el “quien quiera”, sino “quien pueda”. Porque, en este mundo capitalista que vivimos, la educación es, además de fuente de negocio, fuente de segregación y clasificación elitista. Por eso los colegios e institutos privados, tanto si son confesionales, como si no, son caros. Así el “derecho a elegir” solamente puede darse si el dinero público, el de todos y todas, lo asegura.

Solamente la educación pública es, de verdad, la que garantiza la igualdad de oportunidades, más allá de la posición social que se tenga, independientemente del lugar donde se viva (pocos centros privados hay en el medio rural) y la única que no es objeto de mercado y, por consiguiente, no está para dar rentabilidad económica.

Conviene mirar un poquito la historia para tener algunos datos. En este país llamado España, la educación, hasta bien entrado el S XIX, no ha sido razón de estado. La educación ha sido elemento de segregación clasista y, lamentablemente, hoy todavía lo es.

La primera Ley que establece un mínimo sistema de enseñanza en España es la Ley de Instrucción Pública, de Septiembre de 1857, conocida como “Ley Moyano”. Esa Ley, rubricada por Isabel II, pretendía dar respuesta al escandaloso nivel de analfabetismo que había en nuestro país en aquellos años, permitía que la enseñanza pudiera darse en centros públicos (apenas había) y en centros privados con la correspondiente subvención. La “Ley Moyano” reconocía a la iglesia el derecho a “vigilar la pureza ideológica de los estudios” lo que, de facto, suponía la legitimación del intervencionismo eclesiástico y aseguraba, por la vía de la financiación, el importante peso de la enseñanza religiosa en el sistema educativo.

Lo penoso, y patético, es que salvo el intento hecho por la II República en los cinco años que existió (1931-1936) la Ley Moyano ha sobrevivido más de un siglo.

En 1970, con el régimen franquista, se promulga la Ley General de Educación (Villar Palasí) que fue la primera vez, desde la Ley Moyano, que se refuerza y unifica el sistema educativo. Se establece la obligatoriedad de la enseñanza entre los 6 y los 14 años. La Ley Villar Palasí mantiene la presencia de la enseñanza privada subvencionada en el sistema.

El propio preámbulo de la Ley Villar Palasí señala: “El marco legal que ha regido nuestro sistema educativo en su conjunto respondía al esquema ya centenario de la Ley Moyano. Los fines educativos se concebían de manera muy distinta en aquella época y reflejaban un estilo clasista opuesto a la aspiración, hoy generalizada de democratizar la enseñanza. Se trataba de atender a las necesidades de una sociedad diferente de la actual: una España de 15.000.000 de habitantes con el 75 por 100 de analfabetos, 2.500.00 de jornaleros del campo y 260.000 “pobres de solemnidad”, con una estructura socioeconómica preindustrial en la que apenas apuntaban algunos intentos aislados de industrialización. Era un sistema educativo para una sociedad estática, con una Universidad cuya estructura y organización respondía a modelos de allende las fronteras.”

Ese sistema educativo elitista y segregador llevaba operando más de 100 años y el franquismo no lo resolvió. Lo que sí hizo el franquismo fue “agradecer” el apoyo de la Iglesia en su cruzada favoreciendo el auge y desarrollo de la enseñanza religiosa subvencionada.

En 1985, gobernando Felipe González, la Ley orgánica del Derecho a la Educación (LODE) consagró los conciertos. Los centros religiosos y privados mantenidos con dinero público pasaron a formar parte del sistema educativo y pasaron a llamarse “colegios concertados”.

El PSOE resolvió las necesidades del crecimiento demográfico (baby boom de los 80), así como las derivadas del incremento en dos años de la obligatoriedad en la enseñanza, recurriendo al sistema privado en vez de potenciar y desarrollar el sistema público.

Hoy, 30 años después, tenemos un mapa escolar en el que la enseñanza pública es el 65 %, la enseñanza concertada es el 30 % y la enseñanza privada el 5 %.

Revertir esta situación, incrementar la enseñanza pública y disminuir la concertada, debe resolver dos grandes problemas. El primero se llama Conferencia Episcopal puesto que la Iglesia Católica es la propietaria del 80 % de los centros concertados y no parece dispuesta a renunciar a esa importante entrada de dinero que recibe del estado. El segundo es más complejo. Es “esa libertad de elegir” que invocan y que todos los gobiernos, hasta ahora, han consentido. Los centros concertados siempre han tenido más demanda, y eso les permite elegir. Tienen el alumnado con las mejores condiciones socioeconómicas, tienen, en general, mejores equipamientos e instalaciones que los públicos y tienen, en períodos de matriculación, “mejor carta de presentación”. Mientras tanto las personas más desfavorecidas, el alumnado con necesidades educativas especiales, la población inmigrante, la que sufre la pobreza y la exclusión social son atendidas por el sistema público. Es inadmisible, en una sociedad democrática, que se define igualitaria, estas situaciones clasistas y segregadoras que marcan diferencias sociales inaceptables en este S XXI.

Esta evidencia se llama segregación social. Pero algunos/as lo llaman “derecho a elegir”.

El verdadero derecho, constitucional y que es responsabilidad de garantizar por los gobiernos, es el de tener un sistema educativo que asegure la igualdad de oportunidades para todos y todas. Ello solo se garantiza, y consigue, con una escuela pública, laica, universal, gratuita y de calidad.

40 años separan estas dos fotografías

Uno de los debates cruciales que se está dando en el proceso asambleario de IU Aragón, creo que también en todo el estado, tiene que ver con la definición de lo que significa la “superación de IU”.
Nosotros y nosotras, las mujeres y hombres que defendemos la propuesta y candidatura Una IU en Movimiento, pensamos que Izquierda Unida debe llegar a ser el instrumento político, capaz de generar una correlación de fuerzas que posibilite la victoria sobre las fuerzas y partidos del régimen del 78  y permita iniciar procesos de ruptura democrática para superarlo.
Para eso necesitamos un nuevo actor político, un Frente, o Bloque, unitario de la izquierda en el que estemos todas las fuerzas políticas y sociales que compartamos la idea de un nuevo proceso constituyente para ese Nuevo País en el que dejen de jodernos la vida.
Ese nuevo proyecto, todavía sin construir, solo puede salir de la ideología socialista y solo podrá ponerlo en marcha una organización que, como IU, se caracteriza por su radicalidad democrática, por su capacidad de organización, por la capacidad de sus militantes y por su implicación y presencia en el conflicto social.
Por eso, más allá de hablar de si IU está superada o no, afirmamos que IU es necesaria, que IU debe ser capaz de recuperar el impulso de los años anteriores, de crear unidad popular en la calle y en el conflicto social, y esa debe ser la principal misión de este nuevo sujeto que queremos ayudar a construir.
Tenemos que ser capaces de poder relacionarnos, en pie de igualdad, con todos los sectores de la izquierda para sumar, en un mestizaje común, un frente para la ruptura y eso debemos hacerlo a todos los niveles, en Europa, en el Estado, en Aragón, en nuestra ciudad, en nuestro pueblo.
Rechazamos esas propuestas que consideran a IU superada, decimos que no es cierto que se haya dado ese proceso de reconfigurar el bloque de izquierdas que todos y todas queremos. Ni las actuales confluencias municipalistas, ni la coalición electoral Unidos Podemos son, al menos no todavía, ese espacio de movilización social, política y ciudadana que creemos necesario.
No puede afirmarse, como llega a hacerse, que IU está ya superada por las confluencias cuando estas aún no tienen la vertebración y la organización necesaria.
Y no es porque desde IU no queramos que así sea, sino porque además de nosotros y nosotras hay muchos otros actores, que también tienen posición y condicionan su desarrollo.
Por eso, el documento de IU en Movimiento, propone que una de las tareas fundamentales de IU Aragón es impulsarlas y, para eso debemos implicarnos como organización lo que hace que, lejos de estar ya superada, IU sea más necesaria que nunca.
Si opinas como nosotros y nosotras, y eres militante de IU Aragón, puedes votar nuestro documento, mañana, en las urnas preparadas para ello

Hay quien me dice que el primer síntoma de la vejez es dedicarse a contar batallitas. Pues, ya me jode recordar. Me molesta porque veo que la cosa se repite y siento que la memoria es frágil.

Estos días estamos viendo como el sistema se reinventa, como escenifican esas aparentes diferencias que hay entre los dos grandes partidos que, gracias a ese sistema electoral que protege al bipartidismo, han gobernado este país.

Hoy me acuerdo de un 2 de febrero, el de 1984, ese día CC.OO., también ELA-STV en Euskadi, convocaron una huelga contra la reconversión industrial. Esa huelga no era apoyada por la UGT de Nicolás Redondo que, por aquel entonces, estaba claramente alineada con el PSOE y la socialdemocracia. La huelga paralizó por entero ciudades como Vigo, Ferrol, Cádiz, Gijón, Avilés, Sagunto, Cádiz,…

En 1984 gobernaba Felipe González. Había ganado las elecciones de 1982, su lema fue: Por el Cambio (¿os suena?) era la primera mayoría absoluta de la democracia y tenía 202 diputados.

Su gobierno, el primero de ellos, fue muy duro para la gente. Especialmente para trabajadores y trabajadoras del sector industrial.

El PSOE estaba empeñado en entrar en la OTAN y en lo que, entonces, era la Comunidad Económica Europea. También, en 1984, el gobierno socialista reformó el Estatuto de los Trabajadores e introdujo la “flexibilización” que acabó significando la precarización.

Europa, como condición previa a la entrada, exigió el desmantelamiento de sectores productivos importantes como eran el naval, el siderúrgico, el textil, el lechero e incluso el productor de vino.

El PSOE había ganado las elecciones prometiendo crear 800.000 empleos, pero el desmantelamiento industrial que reclamaba Europa dejó 100.000 parados y paradas y miles y miles de jubilaciones anticipadas.

El desmantelamiento de empresas fue llamado “reconversión industrial” pero realmente, lo que ciertamente ocurrió, es que se produjo un cierre, liquidación y privatización de empresas estatales como eran los astilleros y las siderurgias.

Ese proceso, además de miles de parados y paradas, de desmontar el sector industrial, le costó al estado (eran empresas públicas la mayoría) un billón (con b) de pesetas.

Fue el inicio del camino que convertía a España en un “país de servicios”.

Los ministros socialistas, Boyer y Solchaga, el brazo ejecutor de esta política, no tenían reparos en proclamar que la titularidad de las empresas nos importa y que España no debe competir con los países europeos industriales. Afirmaban que nuestro futuro está en el turismo.

Para no aburrir. El PSOE gano en 1986 (mayoría absoluta), en 1989 (mayoría absoluta) y en 1993 (mayoría simple que reforzó pactando con nacionalistas catalanes y vascos a quienes prefirió en vez de pactar con IU que, con Anguita, tenía 18 escaños).

Y,… bueno, aquí estamos, seguimos pagando la crisis los mismos, seguimos votando a los mismos y se siguen forrando los mismos.

La cosa está que arde