El último ha dejado 22 muertes. 19 niños y niñas, 2 maestras y el propio tiroteador.

Como siempre, cada vez que esto pasa, y en Estados Unidos pasa muy a menudo, sale al debate público el tema de si hay que prohibir o no la venta y tenencia de armas.

La evidencia es que, en ese país que se presenta muy a menudo como el paladín de los derechos y libertades, el tener un arma (o varias) en casa, el llevarla lista para disparar, el poder comprar un rifle si tienes 18 años, o una pistola si tienes 21, es legal y constitucional.

Resulta que, en ese puñetero país, el derecho a llevar armas está al mismo nivel que el de la libertad de expresión, o el de libertad de reunión o el de libertad de religión.

Los datos (adjunto los que publica 20 minutos) señalan que más de 100 personas mueren al día por disparos de arma de fuego.

Con todo, y tras la masacre última, una vez más vuelve a salir la derecha más rancia, los/as demócratas de toda la vida, la secta del trumpismo, ese lobby que es la Asociación Nacional del Rifle, la industria armamentística, y toda una cuadrilla de tarados y taradas, y dicen que no, que para evitar estas cosas lo que hay que hacer es ponerle una pistola a cada profesor y profesora.

Lo de prohibir las armas, para toda esta gentuza es una gilipollez.

Invocan la 2ª enmienda de la Constitución que, literalmente, dice: «Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas».

Lo que nadie dice es que esa enmienda viene de 1791 (mira que ha llovido, y ha habido guerras, y asesinatos, y tiroteos, y masacres,… desde entonces), recién estrenada la independencia de los EEUU tras la guerra con Inglaterra, que por aquel entonces el territorio de los EEUU era un tercio del actual (luego ya saben, se expandió hacia el oeste y llegó al Pacífico). Las milicias (que es a lo que alude la famosa enmienda) habían sido importantes en la guerra y no había un ejército federal organizado.

Como puede verse, la tan invocada enmienda, no habla del derecho de cada ciudadano/a. Habla de colectivo ya que tanto la palabra «milicia», como la de «pueblo» así lo indican.

Más allá de este debate lo cierto es que hoy en día es perfectamente legal en EEUU tener y llevar armas, y así les va. En vez de desarrollar la cultura de la paz, del diálogo, de la relación no violenta, dicen que la gente lleve más armas para defenderse.

No se me olvida que, en este puñetero país, hay un partido que defiende la barra libre para la tenencia de armas.

Ni se me olvida que, a lo que parece, volvemos a esa máxima que expresó, hace 17 siglos, el romano Flavio Vegecio Renato que decía, «si vis pacem, para bellum» que dicho en castellano, como casi todo el mundo sabe, invita a prepararse para la guerra si es que se quiere la paz. Un detalle, de esta frase viene el nombre de una de las pistolas más famosas, y utilizadas, la «parabellum».

Lo que vemos es que preparando la guerra, más allá de incrementar los gastos militares, no llega la paz. Lo demuestran las guerras actuales que, aunque solo nos hablan de la de Ucrania, hay por este planeta.

La paz nunca puede venir de la mano de las armas. Ni se evitarán las masacres y tiroteos llenando las aulas, las calles y los centros comerciales de gente armada.

La paz, y los derechos y las libertades democráticas, se consiguen cultivando, enseñando y aplicando toda una serie de valores, actitudes y comportamientos, que rechazan la violencia, previenen los conflictos y se apoyan en el diálogo.

Antonio Machado, ese poeta social que el franquismo nos ocultó, hablaba en  su poema “ El mañana efímero” de esa España inferior, de “charanga y pandereta”, que “ora y bosteza”, y que es “devota de Frascuelo y María”.

Ese poema, que Machado publicó en 1913, es una denuncia de la decadencia intelectual y del atraso moral de la sociedad española anclada en tradiciones y costumbres.

Desgraciadamente esa España rancia y caduca fue consolidada por el franquismo que, tras una guerra, tras un genocidio asesino, gobernó este país durante más de 40 años.

Fueron los tiempos del refuerzo de ese modelo social que venía de siglos anteriores, en los que se valoraban la caza y los toros más que la cultura, en los que las gentes de orden, según nos contaban el Nodo y la prensa rosa, pasaban el día y la noche por fiestas de alto copete y saraos flamencos.

El franquismo, además de apoyarse en viejas costumbres y tradiciones, nos dejó unas instituciones caducas, viejas y de siglos pasados. Una de ellas fue la monarquía y, como cabeza visible de ella, el Borbón que la historia oficial conoce como Juan Carlos I, pero que la historia real nos dice que es un delincuente fiscal, un evasor de impuestos, un comisionista ilegal y un típico personaje de vida y maneras muy poco consecuentes con su figura constitucional de jefe del estado.

Somos muchos y muchas quienes pensamos que este país no ha evolucionado, que sigue siendo ese machadiano de “charanga y pandereta”. Nos toca vivir en un país muy rancio, con una estructura social y política que no debería tener cabida en una democracia moderna del siglo XXI.

Es un absurdo que, en una democracia, no podamos elegir a nuestro jefe de Estado y que lo tengamos impuesto.

Nos “convencieron” de que eso, para llegar a la democracia, era el mejor camino. Esa decisión, que acabó plasmada en nuestra Constitución, ha hecho que siga presente en nuestro modelo social y cultural actual una tendencia al vasallaje, que mucha gente, y no solo quienes se declaran abiertamente monárquicos/as, ha interiorizado y se siente súbdito/a antes que ciudadano/a. Este sin sentido democrático, apoyado por una continuada defensa de la institución monárquica como garante, y conseguidora, de la democracia, ha conseguido que el personal, como regla general, sienta respeto por la monarquía y se justifiquen, e incluso comprendan, sus desmanes, devaneos y delitos.

La valoración pública, mediática y ciudadana que estamos viendo de la vuelta de un delincuente, por muy emérito y campechano que sea, al país de cuya ciudadanía se ha burlado, es la prueba palpable de que esa España rancia, servil, sumisa y patriota que se formó bajo la dictadura franquista despierta.

Vuelve esa España indeseable, miserable y corta de miras que impone su patriotismo trufado de toros, caza e incultura. Esa España que Berlanga mostró en sus geniales películas sigue presente.

Esta España rancia de reyes, cuñados y curas es la que desahucia a la gente mientras rescata bancos, es la que privatiza la educación, la que convierte en negocio las listas de espera sanitarias, la que se escandaliza por una subida del SMI. Esta España es la que ahora vitorea a un rey corrupto, la que justifica la evasión fiscal de futbolistas o tenistas de élite, la que cree que el que no roba en este país es porque no puede, la que asume que el señorito ha nacido para explotar mientras vive de las rentas heredadas. Es la misma que sale a la calle con banderas, caballos engalanados y modelitos de diseño de cacique cazador, para defender, dicen, el medio rural.

Esa España casposa, caduca y trasnochada, está ahí. Tenemos un alcalde democrático que está exultante porque un demostrado delincuente va a su pueblo. Los vítores al rey ladrón, los/as cientos de periodistas que se acreditan para estar pendientes de las gracias de un evasor de capitales, y la campaña mediática y publicitaria para blanquear a la monarquía, lo demuestra.

Como señalaba Machado, “esa España inferior que ora y embiste tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones”.

Ahí están, ahí los tenemos

¿Vamos a dejar este país en sus manos?. Empecemos por salir hoy a las calles a gritar ¡¡Basta de Impunidad¡¡

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Un mes de Abril, en 1931, hace 91 años, este país vivió la libertad y la esperanza que significó la proclamación de la II República Española.

Abril es un buen mes para compartir recuerdos, hacer memoria, rendir homenaje a la República y a los republicanos y republicanas muertos en su defensa pero también, para renovar el compromiso con los ideales y valores republicanos de Libertad, de Justicia, de Igualdad y de Fraternidad que están vigentes y que, hoy más que nunca, son necesarios en la sociedad actual.

Quiero un estado justo y libre, sin hipotecas dinásticas ni religiosas. Creo que es el momento de apostar por una nueva forma de gobierno, por un nuevo proceso constituyente .

La historia nos demuestra que el sufragio universal, la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la participación ciudadana en el gobierno de los asuntos públicos,… son derechos ciudadanos y sabemos que, cuando más y mejor se han respetado, ha sido bajo gobiernos republicanos.

Soy, y me siento, republicano. Sigo creyendo que, un día, llegará un mundo en paz y libertad, una sociedad más justa y una ciudadanía más libre. Y se es libre cuando se tiene un empleo estable y de calidad, cuando se accede a una vivienda digna, cuando la educación es pública, laica y de calidad, cuando la sanidad es pública y universal, cuando los servicios públicos llegan a toda la ciudadanía, cuando la ciudadanía participa y decide, cuando hay una igualdad real entre mujeres y hombres, cuando se renuncia a la guerra,… Creo que eso, que todo eso, es posible en un estado republicano que apoye toda su acción de gobierno en la Libertad, en la Justicia, en la Igualdad y en la Fraternidad.

Algún día mandaremos al carajo a la monarquía y volveremos a cantar esto que se cantaba por las calles hace 91 años:

«¡No se ha ido,

que le hemos barrido!

¡No se ha marchado,

que le hemos echado»

La Fundación 14 de Abril organiza un ciclo de actividades para celebrar este Abril Republicano, para hablar de la república y sus valores, para recordar y homenajear, para conocer, para debatir sobre la actualidad y necesidad de los valores republicanos y su vigencia en una sociedad democrática.

Las actividades empiezan el próximo martes, día 19 y todavía puedes inscribirte para participar. Tienes toda la información en http://www.14deabril.com

Ni se traiciona, porque eso es lo que hace Pedro Sánchez al dar por buenas las pretensiones de Marruecos.

Quizá es bueno recordar (pueden hacerlo si buscan la Ley 40/1975, de 19 de Noviembre) que España decide «Próximo a culminar el proceso de descolonización de dicho territorio, de conformidad con lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas, procede promulgar la norma legal adecuada para llevar a buen fin dicho proceso y que faculte al Gobierno para adoptar las medidas al efecto». Esa ley, que firma Juan Carlos de Borbón, como príncipe de España, dice como no podía ser de otra manera, que el proceso de descolonización (reconoce que es la potencia colonizadora) debe hacerse de conformidad con lo establecido en la Carta de Naciones Unidas.

Esa ley, resultado de la cesión al chantaje marroquí de la «Marcha Verde» añade que «el Gobierno dará cuenta razonada de todo a las Cortes».

Nunca, ni tan siquiera en las cortes franquistas, se dio cuenta de nada

El Sahara Occidental, desde 1963, como ven desde antes de la «marcha verde«, tenía internacionalmente reconocido el estatus de “territorio pendiente de descolonización”. Eso, según el derecho internacional, quería decir que la potencia colonizadora, España, solo podía dejar el territorio colonizado de una de las dos maneras que el derecho internacional, firmado por España, establece.

Las dos formas legales y posibles eran: mediante celebración de un referéndum (así lo había aprobado la propia ONU, y así lo reconocía el Tribunal Internacional de Justicia) o transferir la administración del territorio al Consejo de Administración Fiduciaria que es el organismo de la ONU para administrar territorios puestos bajo su gestión y administración. Como ven nunca entregar el territorio a Marruecos.

Ninguna de esas dos cosas se han hecho y, aunque España ha dejado de ejercer de administración del Sahara, no puede hacer dejación de la responsabilidad jurídica.

Cierto es que, de no haber estado el Frente Polisario y de no haberse creado la RASD, la inacción y abandono del Sahara y del pueblo saharaui echa por este país habría permitido que Marruecos se anexionara el Sáhara sin mayor problema.

Pero el pueblo saharaui se defendió y defendió su territorio entrando en guerra con Marruecos y Mauritania.

Mauritania se retiró de los territorios que le habían tocado en ese reparto permitido por España e, incluso, reconoció a la RASD. Marruecos continuó la guerra hasta que, tras 16 años se firmase el alto el fuego en 1991.

El alto el fuego incluía un plan de paz que establecía la celebración de un Referéndum de autodeterminación. Es más se envío a la zona la MINURSO (MIsión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental) y allí siguen aunque del referéndum de autodeterminación nuna más se supo.

Con todo Marruecos lo ha bloquedao, los organismos internacionales no han exigido a Marruecos (ya ven como exigen en otros sitios) nada y los gobiernos españoles de turno se han caracterizado por una inacción reiterada y calculada que disfrazaban de neutralidad.

Marruecos ha chantajeado y chantajea de siempre con temas vitales como la inmigración, los controles del terrorismo y del tráfico de drogas y utiliza la influencia política, económica y estratégica que le presta el «amigo americano» y, nos encontramos con que, de pronto, Pedro Sánchez pega un volantazo y da por buenas las pretensiones marroquíes.

Algún día puede que explique lo inexplicable, pero hoy hay que salir a las calles, hay que decir claramente que el Sahara no se Vende y hay que defender el derecho del pueblo saharaui a decidir sobre su futuro.

¡¡Sahara Libre¡¡

Entiendo el cabreo del personal. La cosa está muy jodida, cuesta mucho llegar a fin de mes, nos suben las cosas, las eléctricas y las petroleras nos atracan todos los días y la guerra empieza a dejar ver sus efectos colaterales.

Por eso, supongo, las calles están llenas estos días de gente cabreada.

La verdad es que he visto que estas manifestaciones de gentes cabreadas estaban llenas de banderas. Mira que llevo manifestaciones, piquetes, huelgas y concentraciones en mi mochila y jamás, en ninguna de ellas, estaba la bandera patria.

No estaba, ni está, cuando pedimos empleo digno, ni cuando defendemos la sanidad y la educación públicas, ni cuando rechazamos y condenamos el machismo asesino, ni cuando condenamos el racismo, ni cuando condenamos el fascismo, ni cuando defendemos el derecho a la autodeterminación del pueblo saharui, ni cuando denunciamos las violaciones de los derechos del pueblo palestino…

Resulta que estas manifestaciones embanderadas las apoyan quienes dicen que el personal no llega a fin de mes, pero votan en contra de la subida del SMI.

Las apoyan quienes quieren que se quiten impuestos pero que no se toque los beneficios de las eléctricas y de las petroleras o quienes, son los/as mismos/as, reclaman el derecho de las gentes del campo pero votan en contra de la ley que prohibe vender en pérdidas.

Es muy curioso ver a estas gentes tan «preocupadas por el medio rural» pero no apoyan las exigencias para que la banca tenga que atender presencialmente a las personas, especialmente a las mayores que viven en nuestros pueblos, ni les preocupa un excremento la brecha digital o la falta de trenes y transporte público. Y que voy a contarles de otras cosas como las macrogranjas y la especulación del suelo rural para explotarlo a base de molinos y placas solares.

Eso sí, viva la caza, y viva el toro, y viva el cacique de turno que va a las manifestaciones a lucir sus galas en el caballo de paseo. ¡Quien nos iba a decir hace unos años que veríamos en la realidad la escopeta nacional de Berlanga¡

La consigna es el Gobierno nos jode, el Gobierno nos roba, el Gobierno no nos quita los impuestos.

Casualmente, quienes claman y reclaman la retirada de impuestos, exigen más ayudas públicas, más subvenciones.

Pero, miren bien para quien las piden, ¿para ese obrero/a que no llega a finde mes?, lean bien sus propuestas.

Luego viene aquello de cargar contra políticos/as y sindicatos de clase.

Tenemos la cosa jodida, ciertamente, pero yo no llego a imaginarme como estaríamos si esta gente que se aprovecha del cabreo generalizado, para convocar a las masas y sacar sus banderas, hubiera gobernado estos dos últimos años: Borrascas varias, un volcán en erupción , una pandemia descontrolada, una guerra….

Con todo ahí quedan los ERTES, las subidas del SMI, el IMV, la revalorización de las pensiones, la mejora del mercado laboral y algunas otras cuestiones de calado social y, ciertamente hay otras que están pendientes pero que, si vuelven estas gentes a la Moncloa, ni siquiera estarán en la agenda.

Para finalizar, todo el clamor es quitar impuestos. ¿Sabe la mayoría de la gente que estos días ha salido a la calle lo que pasaría con la educación, con la sanidad, con la dependencia, con las vacunas, con el paro o con los subsidios y ayudas, si se quitaran los impuestos?.

Pero, cada vez que hablas de nacionalizar las eléctricas, o la banca, nos llaman rojocomunistasbolivarianos.

Claro, me dirán, ¿y qué propones?. Pues algunos/as lo tenemos muy claro. Hay que acabar con este sistema explotador. Como no se hace de la noche a la mañana, empecemos por reforzar el estado social, pongamos una fiscalidad democrática, progresiva y directa, metamos mano seria a la corrupción, recuperemos el control público de sectores estratégicos, dejémonos de embarcarnos en aventuras militares imperialistas, y elevemos el nivel de nuestra democracia con una nueva constitución que asegure una verdadera separación de poderes, acabe con esa anomalía de siglos pasados que es la monarquía y declare que este estado es laico y deja de financiar a la iglesia.

Pero claro, a lo que se ve, estas cosas solo las decimos los/as rojos/as y debemos ser cada vez menos. Una pena, pero bueno, pues eso, que viva el vino, y la caza, y los toros y que la fiesta no la pague nadie, que la pague el estado pero que no cobre impuestos. ¡¡ Ya me explicarán como¡¡

8 M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

No es cosa de ponerse un pañuelo morado, de ir a las manifestaciones de hoy, y de esperar un nuevo 8 M.

Hoy hay que salir a las calles, hay que estar al lado de nuestras compañeras, pero no hay que hacerlo solo porque hoy sea 8 de Marzo. Todos los días deberían ser 8 M y llenar la vida de la lucha por los derechos de la mujer.

Hoy hay que recordar, no nos olvidemos, a aquellas trabajadoras asesinadas en una fábrica de Nueva York por estar en huelga defendiendo sus derechos.

Todos los días, pero hoy especialmente, hay que decir:

Que no podemos consentir la discriminación negativa que sufren las mujeres a todos los niveles sociales, salariales, laborales.

Que no es aceptable que la mujer soporte la contratación precaria.

Que no es justo que la mujer tenga todas las trabas para su desarrollo personal, laboral y profesional

Que hay que erradicar el machismo asesino.

Que hay que conseguir la igualdad real.

Que hay que decir basta ya a quienes quieren volver a la mujer al estado de sumisa, obediente y en casa.

Que queremos un mundo mejor, más justo y más democrático en el que cese toda discriminación hacia la mujer.

Que la igualdad no se da aunque nuestra caduca constitución la proclame.

Que los derechos de la mujer siguen siendo una de las asignaturas olvidadas.

Pero, además, hoy hay que homenajear a todas las luchadoras por la libertad y los derechos de la mujer.

Finalmente hoy, aunque también es para todos los días, hoy hay que apoyar la lucha feminista.

¡¡Gracias por vuestra lucha compañeras¡¡

Si, ya se que se está pendiente de Ucrania. Ya oigo y veo como se clama por el orden internacional, por el respeto a la soberanía de un país. Veo y oigo como se condena la ocupación que está sufriendo el pueblo ucraniano. Veo y oigo como se envían armas y equipos a Ucrania para defenderse de la agresión, veo y oigo como se imponen sanciones a Rusia y como, incluso, se llega a pedir que la OTAN intervenga como fuerza liberadora.

Pero se, también, que hoy se cumple el 46 aniversario de la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) porque el pueblo saharaui fue abandonado por España que, era y es, la potencia colonizadora. Era el 26 de Febrero de 1976, cuando España abdicó de sus responsabilidades legales y entregó el Sahara Occidental a Marruecos.

El Gobierno español, presidido por el Borbón heredero de Franco, incumplió sus obligaciones y entregó el Sahara a Marruecos.

Lo justificó por la «presión internacional». Esa presión fue la «Marcha Verde», organizada por Hassan II, asesorado por EEUU y financiado por los petrodólares saudíes.

El pueblo saharaui, durante estos 46 años, ha sido abandonado por la comunidad internacional, sigue abandonado por España que, por otra parte, es aliada y amiga preferente de Marruecos y, por consiguiente, complice de la represión que sufren los y las saharauis.

Desde ese día, el gobierno de la RASD mantiene la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación, hasta 1991 lo hizo en guerra con Marruecos. Desde ese año, tras la firma de un alto el fuego con Marruecos bajo la tutela de la ONU, lucha por la autodeterminación por medios exclusivamente políticos y diplomáticos. La mayor parte del territorio de la RASD sigue en manos de Marruecos; solo una pequeña porción, los llamados territorios liberados, es territorio libre.

Desde ese día el pueblo saharaui, con la dignidad que le caracteriza, sigue resistiendo, sigue defendiendo su derecho a vivir en su tierra, a tener un estado, a vivir en paz y libertad. Resiste a pesar de la persecución, del encarcelamiento, de la tortura, de la muerte, de la desaparición forzada que sufren quienes viven en las ciudades ocupadas ilegalmente por Marruecos. Resisten en sus territorios liberados, al otro lado de ese vergonzante muro de 2.700 Km que divide su tierra. Resisten en los campamentos del desierto sobreviviendo gracias a la ayuda humanitaria internacional, cada vez más escasa. Resisten todos y cada uno de los intentos de Marruecos de quedarse con el Sáhara para explotar libremente sus recursos. Resisten la indiferencia internacional que mira para otro lado.

En los campamentos de Refugiados de la región argelina de Tinduf, viven más de 165.000 saharauis, esperando la vuelta a su tierra. Lo hacen en unas condiciones climatológicas extremas y con una economía que depende al 100 por 100 de la ayuda internacional. A pesar de todo el gobierno de la RASD ha conseguido dotar a su población en el exilio de unas condiciones de vida mínimamente dignas, garantizando una educación y una sanidad gratuitas e universales.

Hoy, una vez más, denunciamos el cinismo y la doble vara de medir de eso se se ha dado en llamar la «comunidad internacional».

Hoy, como siempre, gritamos ¡¡Sahara Libre¡¡

¡¡Golpistas¡¡

Hoy, 23 de febrero de 2022, se cumplen 41 años de aquel 23-F en el que Tejero y sus guardias civiles, con pistola en mano, asaltaron el Congreso de los/as Diputados/as. Fue un clarísimo intento golpista con el que se quiso poner fin a la democracia que, a pesar de todo, empezaba a consolidarse

Apenas hacía 3 años (1978) que se había aprobado nuestra Constitución y el Estado democrático, tras 40 años de dictadura asesina, estaba empezando a organizarse.

Recuerdo aquella noche. Miedo, sentí el mismo miedo que teníamos durante los últimos años del franquismo y los primeros de la transición. Miedo, y desesperanza, por si la historia daba marcha atrás y volvía el régimen asesino que nos había oprimido durante 40 años, por si volvían al poder quienes habían llenado de fosas nuestro país y habían condenado al exilio a decenas de miles de personas, desesperanza por si volvía esa España nacionalcatólica de rosario y misa.

Hablaría de muchas sensaciones vitales que aquel día sentí pero hoy me interesa más recordar los motivos que invocaban los golpistas para intentar acabar con la democracia.

Entre ellos estaban la crisis económica dura que se vivía en España, la puesta en marcha de la descentralización del Estado que rompía la «sagrada» unidad de la patria, y la resistencia de sectores fascistas e involucionistas que añoraban el régimen franquista.

Aquellos días aparecían pintadas que decían «Fuera Políticos, Militares al Poder». Hoy, sin haber resuelto la crisis económica que arrastramos desde 2008, sin haber recuperado todo lo que el COVID y la pandemia se han llevado por delante, en medio de esa crisis de legitimidad de la política que han propiciado quienes la han pervertido con tramas corruptas, con bulos y mentiras, con sobreactuaciones,… hay quienes claman por sustituir a los/as políticos/as por burócratas sin ideología. Es verdad que ya no se llama a militares como solución, pero es que el sistema ya no necesita pistolas y tricornios. Quienes no creen en la democracia ya están en el Congreso, en nuestros Gobiernos Autonómicos y en nuestros ayuntamientos.

Hoy se criminaliza a políticos/as, se sataniza a los sindicatos de clase, se reclama quitar derechos como el de la huelga, se propone derogar leyes sociales como las de violencia contra la mujer, como las de vivienda, como la de la muerte digna, se escandalizan por subir el SMI, …

Son las consecuencias de no haber erradicado el franquismo, de haber pactado con él eso que nos cuentan que fue «la modélica transición».

De aquel golpe de hace 41 años, nunca se investigaron las tramas civiles y económicas que lo alimentaron. Los militares juzgados apenas llegaron a cumplir unos pocos años de condena y siguieron en nómina.

En estos 41 años nos han quitado demasiadas cosas por las que lucharon y luchamos.

En cualquier caso, con los tiempos que corren, hoy es un día para recordar a esa España del Nodo a la que nos quisieron devolver en 1981, tan solo hace 41 años, que es a la que nos quieren llevar quienes esgrimen su bandera y su españolismo sectario.

Seguiremos luchando porque la libertad, las conquistas sociales y los derechos no nos los regaló nada ni nadie y se pierde todo lo que no se defiende y no se gana nada más sin lucha organizada.

Hoy es necesario conseguir la unidad de la izquierda.

Hoy vuelve a ser necesario gritar ¡¡Fascismo Nunca Más¡¡

Es el término que se usa para hablar de un suceso trágico en el que se produce una gran destrucción y muchas desgracias humanas y materiales.

También, en otra acepción menos conocida, es como los griegos definían el ritual de sacrificar 100 (hekatom) bueyes (be, que es la raíz de bous). No se si quienes se cabrean porque la gente cobre unos € más al mes piensan que no van a poder llevar a tanta gente a inmolar en el altar de la pobreza.

En definitiva, una hecatombe, es una desgracia.

Pues ya tenemos a la caverna, a esos/as bocachanclas sabelotodo de las tertulias y lo más carca de este país, hablando de hecatombe porque, siguiendo con los objetivos marcados en el acuerdo de Gobierno, se anuncia una nueva subida del SMI.

Ya vemos como, una vez más, se habla de como subir el SMI va a significar la pérdida de miles de empleos.

Esta gente no aprende nada. ¿Se han enterado de que se han creado miles de empleos (ahí están los datos) a pesar de que se subió el SMI? pues parece que no.

Ha bastado que anuncie la ministra que convoca a los agentes sociales para negociar una subida del SMI entre 24 y 40 € al mes para que la caverna empiece a rebuznar.

Dada la mala memoria del personal, veo oportuno recordar el pacto de Gobierno firmado por PSOE y Unidas Podemos (recuerden Podemos e IU) que, en su punto 1.4 dice: Subiremos el Salario Mínimo Interprofesional hasta alcanzar progresivamente el 60% del salario medio en España tal y como recomienda la Carta Social Europea.

Bueno, pues en la dirección de cumplir ese compromiso firmado va la nueva propuesta para que el SMI, progresivamente, alcance el 60 % del salario medio de este país.

Por eso, y como ya lo ha demostrado en las subidas anteriores, Yolanda Díaz recuerda que el Gobierno puede tomar la decisión, aunque no le guste al carquerío, a la derecha extrema, a la extrema derecha o a la patronal.

Recuerdo también, a desmemoriados/as (incluyo también a esas puras gentes de la izquierda) que el SMI, en 2018 era de 736 €, que actualmente es de 965 € (una subida nunca vista del 31 %) y que se pretende que en 2022 llegue a los 996 €.

Un inciso para esas gentes tan defensoras de las cosas de Europa, tan chivatas de que aquí no se hacen las cosas como manda Europa. Es Europa quien recomienda que se suba el SMI.

Así que, me apuesto lo que quieran, a que el SMI volverá a subir este año. Para eso, entre otras cosas, está la izquierda en el Gobierno. Ya se, no se me sulfure la izquierda exigente, que no podemos hacer todo lo que nos gustaría, pero miren como está el patio.

Ya no es cuestión de apuestas, sino de convicción absoluta, de que esta subida, al igual que las otras, no tendrá efectos negativos para el empleo y que beneficiará a unos 2 millones de trabajadores y trabajadoras.

Lo que de verdad molesta al facherío, a la caverna, a la derecha extrema y a la extrema derecha, es que no se producirá ninguna hecatombe por subir el SMI y que, una vez más, quedarán ridiculizados por la evidencia.

Aunque nos den la paliza con lo de Ucrania y aquí, en la tierra noble, con esa locura de los juegos de invierno. Aunque la derecha siga estirando el bulo de las macrogranjas (¿saben si han detenido ya a quienes agredieron a la policía y reventaron un pleno municipal?), mañana se vota un tema especialmente importante para la clase trabajadora de este país.

Ya saben, al menos eso espero, que la modificación de la Reforma Laboral, pactada por el Gobierno, los sindicatos y la patronal, lleva un mes en vigor. Saben, también que como es un Real Decreto, para que siga en vigor, debe ratificarlo, por mayoría, el Congreso. Entre todas esas noticias «importantes» que reseño al principio, se ha colado alguna que habla de lo que está costando que el Gobierno consiga los votos necesarios para mantenerla.

Bueno, pues ha llegado el momento. Mañana se vota. Confío en que salga adelante. Es un avance importante y necesario para la clase trabajadora. No es la derogación del reformazo del PP. No lo es. Ya lo digo yo mismo antes de que esa izquierda tan pura me lo diga. Pero, ¿alguien puede negar que recupera derechos arrebatados a los/as trabajadores/as?.

Destaco los que me parecen importantes: Reduce la temporalidad y refuerza la negociación colectiva. No se me olvida, lo se por experiencia, que un acuerdo o pacto, por muy bueno que sea, no sirve hasta que no se convierte en Ley. Por eso es importante recordar que las leyes no se hacen en una mesa de diálogo, aunque en la mesa pueda prepararse el trabajo. Las leyes se hacen en el Congreso y dependen de las mayorías necesarias. Afortunadamente se ha roto ese bipartidismo ramplón que nos ha gobernado casi todos los años de nuestra democracia. Hoy, como bien sabe todo el mundo, es imposible aprobar ninguna ley sin que haya acuerdo de unos cuantos partidos. Mañana sabremos si este decreto de la reforma laboral se convalida o no. Lo que sabremos mañana es si se mantiene o se vuelve al reformazo del PP.

Llegados aquí entiendo, los hechos han demostrado y lo siguen demostrando, que las derechas más carcas y reaccionarias, prefieren ese modelo explotador de la gente que, desde 2012, implantó el PP. Lo han demostrado con sus posiciones contrarias a los diferentes avances habidos, en estos dos años de Gobierno PSOE-Unidas Podemos, para la población trabajadora. No estuvieron de acuerdo en derogación del despido objetivo por bajas médicas, aunque fueran justificadas. No les gustó nada la «Ley Rider» que reconocía derechos de quienes reparten. Qué voy a contarles de las opiniones, y posiciones, ante los seguidos aumentos del salario mínimo. Por ello es comprensible, y hasta razonable, que PP, VOX y esas otras derechas rancias del espectro nacionalista, voten en contra.

Además de que los problemas de trabajadores y trabajadoras les importan muy poco, siguen su estrategia de acoso y derribo del Gobierno. Ya entiendo menos las posiciones de quienes, habiéndose opuesto a la reforma del PP, de quienes han apoyado esa línea de trabajo a favor de trabajadores y trabajadoras, dicen que van a votar en contra de esta norma. Me encantaría que me explicaran si consideran que lo que se vota mañana es dañina para la gente, o si es regresiva. Seguro que es insuficiente, pero ¿es o no es una mejora de la situación que hubo hasta hace un mes?.

Lo que veo, y mira que me cuesta reconocerlo, es algo que en mi actividad política y en mi actividad sindical anterior, he vivido muchas veces. Es el «no mojarse», es aquello del «que lo voten otros», porque así se dejan la puerta abierta a la crítica. No asumen responsabilidades y se instalan en la comodidad, y la pureza, de su trinchera. Dejan la decisión para otros y otras y se reservan el derecho a criticar a quienes asumen sus responsabilidades y, también, sus contradicciones.

No se el resultado de mañana. Espero, y confío, que desde mañana se modifique el reformazo laboral del PP de 2012. Espero que salga adelante y que asuman su responsabilidad, y sus contradicciones, quienes tienen en sus manos que la necesaria mayoría siga siendo mayoritariamente de izquierdas. Tumbar la Reforma Laboral que, por primera vez, ha sido acordada en una mesa de diálogo tripartito sería un mal negocio para la clase trabajadora de este país.