Llevamos dos días en los que nos bombardean, mediáticamente hablando, con la visita del príncipe heredero saudí que viene a firmar un sustancioso contrato para que España venda a Arabia Saudí, barcos de guerra.
El príncipe saudí, recibido y agasajado por el Borbón y el Rajoy como un jefe de estado, firmará también un “acuerdo de colaboración con España” que posibilitará la participación de nuestro país en la construcción de una base naval en Arabia Saudí, donde atracarán los barcos, y la instrucción de militares saudíes para el manejo de los buques.
Como siempre, la derechona, el PP y Ciudadanos, la cúpula empresarial, la prensa de orden y los/as tertulianos/as generadores/as de opinión, nos salen hablando del empleo que genera este contrato.
No lo niego, pero ¿saben cuanto empleo genera la educación, la sanidad, los servicios sociales, las energías renovables, la cultura, los espacios naturales,…?
Claro que lo saben, pero este tipo de empleo, a esta gente que nos gobierna (no olviden que porque les votan), les importa un pimiento.
Igual que les importa un rábano que Arabia Saudí sea un país en el que no se respetan los derechos humanos más básicos.
Allí, en esa tierra que gobiernan los sátrapas de la familia del príncipe que nos visita, se tortura, se decapita, se somete a la mujer a una indecente discriminación, se persigue y ejecuta a homosexuales, a miembros de minorías y a quienes blasfeman.
Es legal la amputación de miembros y la flagelación pública y no hay libertad de expresión. Todo ello reiterada y sistemáticamente denunciado por Naciones Unidas y otros organismos internacionales. Pero no pasa nada, mandan los petrodólares.
Tampoco importa que Arabia Saudí esté masacrando a la población civil del Yemen y que la Unión Europea prohíba la venta de material militar a cualquier país que participe en un conflicto armado y que “puedan utilizarse para cometer violaciones graves del Derecho internacional humanitario”. España no ha dejado de vender armas y es el tercer exportador de armas hacia el régimen saudí.
Las relaciones armamentísticas entre España y Arabia saudí están “protegidas” por un convenio entre ambos países que establece una protección mutua de información clasificada en el ámbito de la defensa que, obviamente, impide la trasparencia.
No es empleo relacionado con material de guerra el que necesitamos trabajadores y trabajadoras. Esos barcos, bombas, munición, torpedos y demás “herramientas” para matar, matan a trabajadores y trabajadoras, a civiles indefensos e inocentes. Ese negocio llena los bolsillos y las cuentas corrientes de quienes, con la guerra, hacen grandes negocios.
Malditas, malditas guerras ¡¡¡
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Mientras la gente toma, otra vez, conciencia de la que está cayendo y vuelve a llenar las calles de lucha y movilización, la cuadrilla de Rajoy, Báñez, Cospedal, Montoro y demás, siguen a lo suyo. Tomándonos el pelo y fastidiándonos la vida.

Mientras afirman no tener un puñetero € para poder actualizar las pensiones al IPC, van a gastarse miles de millones en Armamento.

Según consta en los papeles que ha aprobado el Ministerio de Defensa, el que dirige Dª Dolores, van a empezar este mismo año siete programas de armamento que, estiman, supondrán un gasto de 10.805 millones de €.

El ardor guerrero de Cospedal y su gente les lleva a decidir que es urgente y necesario comprar vehículos de combate 8×8, fragatas F-110, aviones militares nuevos de entrenamiento, helicópteros de combate NH-90, modernización del sistema de mando y control militar aéreo, aviones de reabastecimiento en vuelo y modernización de los helicópteros Chinook.

Dª Dolores se lanza a estas inversiones nuevas a pesar de que aún debe gastos de armamento de ejercicios anteriores. Hay 11 programas de armamento militar que siguen “vivos”. Son “cositas” tan necesarias para el gasto social como los cazas Eurofighter, los helicópteros de combate Tigre, el submarino S-80 y el avión de transporte militar. Vamos, que esos 10.805 millones de ahora son añadidos a lo que se debe y se paga.

Y todo ello lo hacen mintiendo y engañando. Hace ya años, desde 2012 en que llegó Rajoy al Gobierno, se decidió no incluir en los Presupuestos los pagos de los PEA (Programas Especiales de Armamento). ¿No gastaron?, que va. Claro que gastaron y mucho. Unos 2.000 millones de € al año. Recurrían a la trampa contable de aprobar en el Consejo de Ministros créditos extraordinarios. Por ejemplo, en 2017, han sido 1.824,47 Millones de €.

Hay otra mentira más con los gastos militares que aparecen en los Presupuestos y son debatidos en el Congreso. A las misiones militares en el exterior se les asigna un presupuesto de 14,3 millones de €, pero la realidad es que, cada año, en estas aventuras a las que nos mandan Trump y la OTAN, se gastan unos 1.000 millones de € que se pagan desde un fondo que se llama “Imprevistos y Funciones clasificadas de Otros Ministerios”. Sirva como ejemplo que este año pasado de 2017 el propio Secretario de Estado de Defensa, en el Congreso, en la Comisión de Defensa del pasado 26 de Abril, anunció que el gasto previsto de las misiones en el exterior sería de 1.062,5 millones de €.

Son las cosas que tiene el cumplir los mandatos de Trump. Este año tiró de las orejas a D.Mariano (recuerden aquella visita que hizo al imperio para que el mandatario de la Casa Blanca dijera algo sobre Cataluña) y le dijo que España, como exige la OTAN, incremente el gasto militar hasta el 1,53 de su PIB.

Pues ya saben, D.Mariano dice que “hay que escuchar a la calle”, todos los días estoy en la calle y no oigo, ni a dios, pedir más gasto militar. Oigo reclamar derechos y libertades, oigo reclamar una sociedad igualitaria y feminista, oigo defender unas pensiones dignas, pero la verdad, oir al personal pedir tanques, helicópteros y aviones, no se oye.

Lo dicho, hay que echar a esta gente, pero cuanto antes. Y…, atentos/as, que el año que viene hay elecciones, estos populistas serán capaces de subir el IPC a las pensiones. Las pensiones seguirán siendo una mierda para la mayoría de pensionistas, seguirán en el aire las pensiones de las generaciones precarizadas en su trabajo y esta gente, o su marca naranja, volverán a ganar. Tengan memoria cuando vayan a votar.

Sí, nadie lo dice, ningún periódico, ni ninguna radio, ni ningún/a tertuliano/a, le dedica el más mínimo espacio, pero hoy, 20 de Febrero, es el Día Internacional de la Justicia Social.
No dicen nada porque hoy es un día más de esos en los que el cinismo internacional es impresentable.
En 2007, la Asamblea General de la ONU, con grandes fastos, trompetas y alharacas, proclamó los principios fundamentales para alcanzar la Justicia Social en el mundo. Todos los países la aceptaron y se comprometieron a desarrollarlo.
Según vemos en los documentos de la ONU aprobados la Justicia Social obliga a un reparto equitativo de los bienes sociales. En una sociedad con justicia social, los derechos humanos son respetados y las clases sociales más desfavorecidas cuentan con oportunidades de desarrollo.
La justicia social, para que sea algo más que una grandilocuente declaración, necesita el compromiso del Estado para compensar las desigualdades que provocan el mercado y otras cuestiones propias de la globalización y del capitalismo. Se supone que quienes firman el compromiso deben propiciar las condiciones para que toda la sociedad pueda desarrollarse en términos económicos y sociales. Esto quiere decir, en otras palabras, que no deberían existir unos pocos multimillonarios y una gran masa de pobres pero la realidad es la que conocemos.
Es resultado de como entienden la justicia social. La derecha, aunque parezca moderna, de nuevo cuño y cambie el azul por el naranja, defiende a ultranza el liberalismo y por eso sostiene, y así lo aplica, que la justicia social está vinculada a la generación de oportunidades y a la protección de las iniciativas privadas. El estado no debe intervenir en la economía. El sector público debe ser algo marginal.
La izquierda, el socialismo, el de verdad, defiende la intervención del estado para lograr la justicia social. La izquierda señala que hay márgenes de beneficios inmorales en medio de sociedades empobrecidas y busca redistribuir la riqueza, combatir el lucro desmedido, a través de impuestos, tasas u otras medidas.
Hoy, el cinismo y la doble moral internacional, nos dan una razón más para seguir defendiendo la Justicia Social, la redistribución de la riqueza, la igualdad de oportunidades, el trabajo digno, la educación, la sanidad, la igualdad real entre hombres y mujeres, los derechos sociales, un mundo respirable. Hoy tenemos una razón más para defender el desarrollo equilibrado y sostenible y la dignidad humana. Hoy, trabajadores y trabajadoras, tenemos miles de razones más para exigir empleo digno, protección social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
No debemos asumir que la partida está decidida. No debemos aceptar que ganen las negras
Vaya frenesí viajero. Rajoy en Ave a Castellón (aunque se paró), Puigdemont por tierras danesas, Rivera haciendo las Europas para darse un barniz de lider,…….
Mientras tanto la cruel y dura realidad. Cruel y dura para algunos y algunas, para los y las de siempre.
Intermon Oxfan vuelve a dejar clara la mentira de Rajoy, la mentira de la recuperación, la mentira del “la cosa va mejor”.
Ya que se van a juntar en Davos, el Foro Económico Mundial, no está de más insistir en lo evidente: “el crecimiento económico no ha servido para reducir la pobreza ni aumentar los ingresos de los hogares”.
Esta semana Intermon Oxfam ha publicado un informe que reitera, una vez más, la dramática situación de pobreza y desigualdad en España.
La recuperación económica de la que presume D.Mariano está aumentando la brecha social. La recuperación ha mejorado 4 veces más a los/as más ricos que a los/as más pobres.
Y… ¿cómo se hacen más ricos cada vez?, pues a costa del empleo basura, de la precarización del mercado laboral, es decir, incrementando sus beneficios gracias a salarios y condiciones laborales que, cada vez, son peores. En este puñetero país, los beneficios empresariales han crecido un 200,7% en los últimos cinco años mientras que el coste laboral por trabajador/a se mantiene estancado desde 2012.
El mercado laboral, gracias a las reformas laborales de PSOE y PP, además de precarizar el empleo, ha permitido a los empresarios bajar unilateralmente los salarios. Es asquerosamente indignante que los salarios de trabajadores/as se han reducido un 15 %, mientras que los salarios más altos ha crecido un 15,18%, desde 2008 hasta 2016.
El marco laboral facilita que las empresas externalicen servicios, bien mediante empresas interpuestas, bien con subcontratas o bien recurriendo a los/as falsos/as autónomoas/as. Todo ello precariza aún más el mercado de trabajo y rebaja el salario porque un contrato en estas condiciones cobra, de media, un 31% menos de lo que recibe otro acogido a un convenio colectivo sectorial.
Esta es la verdadera realidad que se esconde tras tanta banderita, tanta pelea entre “constitucionalistas” e “independentistas” y tanto viajecito. Y no se olviden de que, además, están las mil y una tramas corruptas que siguen su devenir por los juzgados.
¿Van a pensar mejor a quien votar en el futuro?
Sigue la tormenta en el noreste, las banderas en los balcones pierden color, se arrugan y van perdiendo lustre.
Mientras, poco a poco, D.Mariano y su gente siguen jodiéndonos la vida.
Mientras nos “enrollan” con Cataluña sube la luz hasta niveles estratosféricos, siguen los empleos basura y siguen metiendo la mano en la hucha de las pensiones que es la que había gracias a las cotizaciones que habíamos aportado los trabajadores y trabajadoras de este país de pandereta.
Así, los 66.815 millones de € que había en 2011, momento en el que llega al poder D.Mariano, al final de este año va a ser de 4.509. Es decir, en 6 años, el PP se ha pulido 62.306 millones de ese fondo de reserva que aseguraba las pensiones.
La cosa no acaba aquí porque, para seguir pagando las pensiones, aunque están prácticamente congeladas, la Seguridad Social ha tenido que pedir un préstamo al Gobierno de 10.192 millones de €. Es verdad que es un préstamo sin intereses (porque es el estado el que lo da a la SS), pero es un préstamo y, por consiguiente, es una deuda más que el PP ha “endosado” a la SS. Eso da un resultado contable de que este año de 2017 el fondo de reserva queda en números rojos. Quedan 4.509 pero se deben 10.192 así que, el saldo, es -5.683.
Añadan a eso que los y las pensionistas llevamos ya unos años de pérdida de poder adquisitivo por aquello de que nos suben el 0,25 % aunque el IPC sube cada año por encima del 1,5 %.
Hay otra cuestión no menos importante. Los/as actuales pensionistas tenemos la pérdida de poder adquisitivo asegurada hasta 2022 que es hasta cuando está vigente esa “subida” del 0,25 %.
Lo que ya no se es qué les deparará el futuro a los/as futuros/as pensionistas. Pensiones siempre habrá, otra cosa es la cuantía que tengan. No sólo porque cada vez se oye hablar a más «expertos» decir que hay que ampliar, aún más, la edad de jubilación hasta los 70 años e imposibilitar al máximo las jubilaciones anticipadas, porque sigue la desaforada campaña a favor de los planes de pensiones privados. El verdadero palo es que, si las urnas no lo remedian, en 2019 entrará en vigor el factor de sostenibilidad, que supone introducir, para los/as nuevos/as pensionistas, una nueva variable a las ya existentes como son la edad de jubilación, años cotizados, cuantía, etc. Esta nueva variable supondrá tener en cuenta, al calcular la primera pensión, su esperanza de vida en ese momento y se le conoce como factor de equidad intergeneracional y se le revisará cada cinco años.
Esto significa que, como aumenta la esperanza de vida los derechos cotizados durante nuestra etapa activa nos los repartirán durante un número mayor de años, por tanto, aunque de manera global recibirán de manera equivalente a los jubilados actuales, la cuantía mensual será más reducida. Es decir, se cobrará menos al mes pero durante más años.
Pero, claro, a pesar de todo esto, de la corrupción, de la prepotencia, de la intervención de comunidades y ayuntamientos, de la ley mordaza, de mantener a curas y reyes, la gente les sigue votando. por eso se ríen.

Otoño, ese espacio temporal a caballo entre el verano y el invierno. Nos avisaron de que este otoño sería más caliente y húmedo de lo normal. Nos dijeron eso, al tiempo que, el planeta sigue avisando de que va mal, de que hay que tomarse en serio lo del cambio climático.

Es verdad que, hasta la semana pasada, el otoño era caliente. Lo digo desde el punto de vista climático aunque, como es sabido, en lo social y en lo político también ha sido, y será, caliente. Pero el otoño se volvió frío, muy frío.

Desde la ventana, mirando el cierzo y el Moncayo nevado, me acordaba de esos versos de Benedetti:

“aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha”

Y pensaba, en quienes no encuentran empleo aunque lo buscan, en quienes pasan frío porque no pueden pagar la factura de la luz, esa que es la más cara de Europa, pensaba, también, en que no cesan los asesinatos machistas, en que al mismo tiempo que en Argentina condenan a los asesinos a cadena perpetua, aquí, nuestro Presidente, dice que no entiende por qué quitan del callejero a militares golpistas y defensores de la dictadura asesina. Se me cruzaban, también, las imágenes del PP en el banquillo, de la lista de tramas corruptas y… ví a un hombre, con un carrito de un supermercado, abrir un contenedor de basura y empezar a buscar.

Y pensé en ese circo recurrente en el que nos embarcan cada día para hacernos creer que las cosas importantes son esas de las que se habla en las tertulias, esas de las que hablan las portadas de la prensa “seria”. Tertulias y portadas lejos de esa realidad cotidiana que vive la mayoría de la gente. El cierzo alborota un montón de hojas que, siguiendo el ritmo de la vida, han caído después de haber cumplido su función. Cada hoja lleva su historia escrita, igual que cada persona.

Las personas, a diferencia de las hojas, no cumplen su función en cada estación del año. Las personas tienen derecho a vivir, les dicen que les protege una Constitución que les da derecho a empleo, a vivienda, a educación, a sanidad. Les dicen que les da derecho a una vida digna, a una vida sin el futuro congelado, sin esa escarcha diaria que les hace sentir las dentelladas de la pobreza. Pero les engañan. No hay más que ver los datos.

¿Cuantas personas hay que tienen el futuro lleno de escarcha, a punto de congelarse y no queda sitio en su vida para la belleza?. Muchas, demasiadas. Más cada vez, más cada día.

¿Saldremos algún día de este otoño permanente?

 

 

Lo he dicho por activa y por pasiva. Lo he dicho, y demostrado, en los 15 años de trabajo público, lo he ratificado en multitud de ocasiones.

No soy nacionalista, en absoluto. Pienso, siempre lo he pensado, que el nacionalismo es un invento de las clases burguesas para consolidar su estamento y posición y, por eso, siempre me he considerado integrante de la clase trabajadora. Los trabajadores/as, seamos catalanes, vascos, aragoneses, castellanos, andaluces o madrileños, somos eso, trabajadores/as. Formamos parte de la clase trabajadora y sabemos que las fronteras, generalmente, no nos aseguran mejores salarios, ni mejores condiciones de vida.

No se me olvida, es una consecuencia de tener ya unos años y de una vida vivida, el apoyo que próceres del actual nacionalismo catalán, al igual que del vasco, han prestado a esas salvajadas del neoliberalismo que los gobiernos del PP y del PSOE, fieles y obedientes a los designios de la troika, han puesto en marcha y nos han jodido la vida, y las pensiones, y el empleo, y la educación, y la sanidad. Nos la han jodido por igual a catalanes/as, vascos/as y a todos/as los demás.

Para no aburrir. Tampoco soy independentista, ni lo seré, por mucho que se empeñen.

¿Entonces, me preguntan, me increpan, me acosan, por qué no apoyas al Gobierno?, ¿por qué no apoyas el 155?, ¿por qué pides la libertad de los jordis?.

Ya lo decía Machado, “en España, de cada 10 cabezas, 9 embisten y una piensa”.

No apoyo al Gobierno porque es el Gobierno corrupto que, para desgracia y vergüenza nuestra, nos ha llevado a esta situación con su incapacidad, con su soberbia, con sus mentiras y sus engaños. No apoyo el 155 porque me parece un despropósito, me parece un bidón de gasolina echado sobre el fuego. No lo apoyo, además, porque es la prueba evidente de un fracaso y de una tomadura de pelo. Se viste de “constitucional” pero lo que se va a hacer es el resultado de lo que han pactado, en una mesa camilla, PP y PSOE que, una vez más, “interpretan la constitución”, esa Constitución que han pervertido al cambiar su artº 135 y esa Constitución que incumplen ya que no garantizan los derechos básicos de buena parte de la ciudadanía.

Nadie me pregunta si apoyo al Govern porque dan por supuesto que sí, lo cual es falso. Dan por supuesto que, en la lógica simplista del están conmigo o contra mí, si no apoyo a Rajoy y sus mariachis, estoy apoyando a Puigdemont y los suyos. Pues no, dejen de embestir y, a ser posible, utilicen esa capacidad que, dicen, la naturaleza nos ha dado a los seres humanos. No apoyo al Govern, me parece tan tramposo, incapaz, soberbio y desgraciado para la clase trabajadora como el Gobierno.

Defiendo, y por eso lo digo e intento explicar, que no pueden hablar de legalidad quienes son corruptos, y lo son el PP y el PDCAT (antigua CiU). En este sentido es más reprobable que quien más fuerza tiene, más la emplee. Rajoy, y los “constitucionalistas” están “imponiendo” la razón a la fuerza, a palos, a detenciones, a prohibiciones. Por eso pido la libertad de los “jordis”, porque, al igual que sindicalistas, titiriteros, twuiteros/as,.. no han  cometido delito alguno.

En resumen, no apoyo una medida quirúrgica salvaje como es el 155 aunque 9 de cada 10 cabezas lo apoyen. Se que, una vez más, estoy en minoría. Se que el patriotismo, el fervor nacionalista y popular de apoyo a los nacionalismos enfrentados, es mayoritario. Pero seguiré pidiendo diálogo y negociación y seguiré defendiendo que solamente con una Constitución nueva, no con una retocada que proponen PP y PSOE y bendice el Borbón, puede abrirse la puerta a un Nuevo País en el que primen la libertad, los derechos sociales y la democracia. Para mi, no se para cuantas cabezas más, ese país debe ser una República Federal, una República que permita, desde el reconocimiento de la plurinacionalidad y pluriculturalidad, un proyecto común que, desde la diversidad, hayamos construido juntos y juntas.

Es una palabra que, últimamente, se utiliza mucho, está en muchas conversaciones y, más allá de las banderas imperiales que dicen que nada de nada, que la patria es una e indivisible, lo cierto es que un referéndum, con toda la legitimidad y garantía necesaria, era lo único que pudo haber evitado el follón que tenemos.

Cuando superamos la víscera y nos ponemos a hablar, sale aquello de “un referéndum que no convoque el Estado es ilegal”. Si vamos a nuestra Constitución, a esa que no es de “todos/as los/as españoles/as” sino que es “para todos/as los/as españoles/as”, vemos que el artº 92 dice que “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos” y añade el referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados”.

No entro ahora, ya se sabe que opino que sí, en la necesidad de una nueva Constitución que salga de un nuevo proceso constituyente. Me ciño al marco constitucional vigente que, por otra parte, es el que invocan los “constitucionalistas”, tanto si ponen bandera en el balcón como si no. Es evidente que en este marco nada, salvo el empecinamiento, estrechez de miras o el partidismo sectario, impide un referéndum pactado. En el Congreso, sede de la soberanía popular, se pudo hablar, dialogar, acordar, negociar,… y al final autorizar la forma y el modo de hacerlo, pero no se quiso, o no se supo. Siempre que ha salido este tema se ha aplicado el rodillo del bloque constitucionalista que, además, se ha reforzado con el Tribunal Constitucional (TC). Un inciso, el TC lo forman 12 miembros, 4 a propuesta del Congreso (los elige la mayoría), 4 a propuesta del Senado (los elige la mayoría), 2 el Gobierno y 2 el Consejo General del Poder Judicial. Saquen vds. las conclusiones que quieran sobre la “independencia” del máximo órgano constitucional español.

Volviendo al referéndum, en España, en los 40 años de democracia, se han hecho 3. El de 1978 para la propia Constitución, el de 1986 sobre la OTAN, ¿se acuerdan?, fue aquel de “OTAN, de entrada NO”, y ya ven donde estamos, y el de 2005 sobre la Constitución europea que luego no entró en vigor. Ni uno más, aunque el “bloque constitucionalista” ha tomado, sin preguntar, decisiones realmente importantes.

Decisiones como entrar en la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea) en 1986, entrar en el Euro (2002), entrar en la guerra de Irak (2003) o lo que hicieron PP y PSOE en una tarde de Agosto de 2011 que, por si no lo recuerdan fue cambiar el Art º 135 de la Constitución para elevar el ajuste del gasto social a la categoría de “constitucional”.

A mi me parece que todas estas decisiones han sido de especial trascendencia y merecedoras de haber dado a la ciudadanía la oportunidad de expresarse.

Pero vamos, es evidente que al Régimen, a la Corona y a los partidos que sustentan el tinglado les va mejor que la gente solo opine cada 4 años en las elecciones. Por eso, aquí en este país, tenemos una regulación del referéndum muy restrictiva y las formas de participación de la ciudadanía, en este marco constitucional, se limitan a votar cada 4 años.

Pero lo cierto es que el referéndum es una forma de democracia directa que aquí no podemos ejercer. Esto al bloque “constitucionalista” no le preocupa demasiado, están muy cómodos con lo que hay y, por eso, de la mano, bloquean cualquier intento de cambio.

Por eso, aprovechando la circunstancia, criminalizan el “derecho a opinar” que no es ni más ni menos, en una democracia, que el derecho a decidir. Eso sí, mientras aquí apenas se utiliza, en otros países se profundiza, desde hace años, en esta forma de democracia directa. Por ejemplo: Austria, Dinamarca, Finlandia, Irlanda y Suecia sometieron a referendo su ingreso en la UE, Inglaterra sometió a referéndum si salía (Brexit), recuerden el referéndum de Islandia sobre si se rescataba a los bancos y está todavía en la memoria de mucha gente el que hizo Syriza en Grecia (más allá de lo que pasó después).

Destaca, sobre todos los países, Suiza. Ese país que tanto conocen las gentes implicadas en tramas corruptas y evasión de capitales. En Suiza bastan 50.000 firmas para que se someta a referéndum una Ley ya aprobada en el Parlamento, y bastan 100.000 firmas para someter a referéndum si se mantiene, o se hace una nueva, la Constitución. Ello hace que, en Suiza, haya una media de 10 referendos al año.

Podría seguir citando ejemplos, en Francia, en Italia, en Noruega,… pero creo que es suficiente.

En resumen, tenemos derecho a decidir. Tenemos derecho a dar nuestra opinión. Volviendo a la cuestión por la que he iniciado el tema. Yo, que no soy nada independentista, defiendo mi derecho a decir NO al igual que defiendo el derecho a decir SI de quienes opinen de forma distinta a la mía.

Reitero, un referéndum, con toda la legitimidad y garantía necesaria, era lo único que pudo haber evitado el follón que tenemos. En estos momentos sigue siendo la única manera de resolverlo.

Los dos únicos referendos hechos en los 39 años de vigencia de la Constitución

Ya estamos en el 2-O y ya vemos que estos dos incapaces siguen soltando testosterona en vez de sentido común. La sueltan porque les va bien, porque siguen cultivando su cortijo y su granero de votos.

El uno, además, con toda la capacidad “constitucional” y “legal” para imponer la razón de estado, la ley y el orden y el respeto a la constitución a base de porrazos, balas de goma, gases lacrimógenos y cargas salvajes contra ciudadanos/as indefensos/as.

Se lo han montado de tal forma que han conseguido que el “principal problema de este país sea lo que han montado en Cataluña”. Ya no es el paro, ni la corrupción, ni la pobreza, ni los políticos. No, ya no. El “grave problema” es la unidad de España.

Ya se oye, y lee, en la prensa y tertulias de orden, la necesidad de convocar elecciones. Muchos y muchas acaban de descubrir la incapacidad política de Rajoy y de Puigdemont y ya claman por unas elecciones. Elecciones que estos embaucadores ganarán de calle porque han conseguido, con la inestimable ayuda mediática, tertuliana y comunicativa, aparecer como defensor de la Ley y el Orden Constitucional el uno y como defensor de la independencia y el derecho a decidir el otro.

No plantearán unas elecciones en clave de resolver la crisis económica, de acabar con la corrupción, de crear empleo digno y con derechos, de acabar con la pobreza, de asegurar la educación y la sanidad pública, de dotar a este país de una fiscalidad más justa y redistributiva. No, las plantearán en esa clave emocional que es la identidad nacional y la bandera. Y en esa clave estos dos incapaces embaucadores saldrán reforzados.

Por eso siguen, siguen como dos gallos, juegan al “mantenella y no enmendalla”, mantienen esa tozudez que enmascara su supina incapacidad política.

Importa muy poco que, al final, las cargas policiales y los porrazos las sufran los de siempre. Importa, muy poco, que se esté normalizando el fascismo (¿se dan cuenta estos y estas españoles/as que están acudiendo a manifestaciones de la ultraderecha fascista?) en nuestras calles y plazas. Importa, muy poco, que el ideario colectivo asuma que la ley se impone a estacazos. Que asuma que las leyes son inamovibles y se cumplen sin discusión.

Una vergonzosa pena. Hace tiempo que debió abrirse una negociación, no hay otro camino. El problema es que estos dos incapaces embaucadores han perdido toda legitimidad. Eso ¿se resuelve con unas elecciones?, no necesariamente. Sin negar la responsabilidad que ambos tienen, es mayor la de quien la tiene mayor. Al Sr.Rajoy se le puede quitar de ahí sin unas elecciones. Hay capacidad suficiente para echarle, a él y al corrupto PP, del Gobierno. La misma mayoría que se negó a apoyar la “mano de hierro” que Rajoy quería aplicar puede sacarle de la Moncloa, pero mucho me temo que el PSOE no está por la labor.

Se resolvería mucho mejor, y de una manera definitiva, si se aceptara que la Constitución del 78 y del régimen que salió de ella, ya no valen, que hay que cambiarla, hay que ir a un nuevo proceso constituyente en el que se recoja, como así dice la carta de derechos de la propia ONU, el derecho a decidir.

Pero parece que tampoco es el caso, aquí también aparece ese tozudo “mantenella y no enmendalla”, a todo tirar un ligero cambio cosmético. Así que, mientras tanto, cuando todo el mundo, Europa incluida, hace un llamamiento claro al diálogo y la negociación, tenemos a estos dos incapaces, fracasados, quemados, apostando a ver quien la echa más gorda.

 

Una bandera es un trozo de tela, generalmente rectangular, que se utiliza para identificar. Casas reales y linajes, señoríos, grupos, naciones,…

Las banderas, bueno las pobres telas no, sino el significado que les han dado, están en el origen, y resultado, de muchas guerras, de mucha sangre, de mucho odio. Hay quien dice, el problema es que se lo cree y lo practica, que se defienden con sangre.

Ayer, en Zaragoza, uno de los elementos que ayudó a calentar la cosa, que llamó a las huestes defensoras de la enseña nacional a presionar a los más de 400 cargos públicos democráticos y más de 100 periodistas acreditados que, en el pabellón Siglo XXI, hablaban de fraternidad, de diálogo, de negociación y de una alternativa al callejón sin salida al que nos han llevado los dos independentismos enfrentados, fue que un vocero pepero, concejal para más señas, lanzó la mentira de que “se habían quitado las banderas del pabellón”. Inmediatamente los más rancio y casposo “compró” la mentira y, enarbolando la enseña patria, se fue a defenderla.

Baste, como ejemplo de mentira y manipulación esta foto en la que, donde han estado siempre, están las banderas que, evidentemente, nadie quitó

Luego, se pudo comprobar que algunas de las enseñas patrias, lucían un águila imperial en vez del escudo constitucional. En otros eventos, cuando han  aparecido las enseñas que identifican al régimen fascista, la gente les ha expulsado. Pero no, aquí no, aquí, además, se juntaron con alguna aragonesa. Parece que el interés común de toda la gente que se concentró a las puertas del pabellón era boicotear el acto de dentro.

Ya se encargaron muchos y muchas, y muchos medios de comunicación, y muchos y muchas tertulianos y tertulianas de señalar que esa asamblea era “un acto proreferéndum catalán”. He llegado a ver titulares que hablaban de la “asamblea bolivariana a favor de Cataluña Independiente”. Una mentira tras otra.

Lo triste, lo verdaderamente triste y preocupante, es que la noticia han sido las banderas, no lo ha sido que representantes políticos democráticos, respaldados por más de 6 millones de votos, han puesto un  poco de cordura, han pedido diálogo y negociación, han reclamado el derecho a decidir en un referéndum pactado y legal.

Está pasando de refilón otro hecho preocupante. El Gobierno, así lo reconocieron los propios mandos policiales que había allí, no podía garantizar la seguridad de quienes estaban dentro del pabellón. No podía hacerlo porque había desplazado efectivos a Cataluña. Es evidente que, por muchos efectivos desplazados a Cataluña, la Delegación del Gobierno en Zaragoza tenía capacidad, y posibilidad, de enviar refuerzos para controlar la situación que generaba la concentración de patriotas, que no dejaban salir a la gente y que llegó a agredir a la Presidenta de Las Cortes de Aragón.

El caso es que no lo hizo, que no identificaron a los “manifestantes que llevaban banderas españolas” aunque era una concentración no autorizada. Lo cierto es que hubo pasividad con la concentración de patriotas. El resultado es que, a las puertas del Pabellón Siglo XXI, se vivieron situaciones más propias del Siglo XX.

Igual que son situaciones propias del siglo pasado, en pleno franquismo, el incautar carteles y folletos, el entrar la policía en sedes de partidos, el prohibir debates y concentraciones, el registrar imprentas,… Está volviendo la época de recortar derechos y libertades y están sirviendo de excusa, y lamentablemente de justificación, la bandera y la unidad de España.