Como todos los años, el 21 de Diciembre más o menos, llega el solsticio de invierno. Viene ese día, que es el más corto del año, por cuanto hay menos horas de sol ya que es el momento del año en el que la tierra está más inclinada con respecto al sol y por eso recibe menos luz solar.
Este día era una festividad para muchos pueblos. En diferentes culturas se asociaba al inicio del año puesto que, a partir del solsticio, las horas de luz solar se iban alargando.
Pero llegó la Iglesia Católica y se la apropió, como tantas otras cosas, leyendas y costumbres populares.
Los santos padres de la iglesia, desde la edad media, la asociaron al nacimiento de Jesús y lo adornaron con los reyes magos. Como siempre la Iglesia reconvirtió fiestas y cultura popular a su conveniencia.
La Iglesia inventó el bulo, la Fake news, más universal de la historia. Vinculada al solsticio de invierno, nos inventó la navidad.
La natividad o nacimiento de Jesús, la cuentan Mateo y Lucas (dos de los 4 evangelistas). Los dos dicen que la criatura nació en Belén de Judea, añaden que su madre, María, estaba desposada con un hombre llamado José, que descendía del rey David y no era su padre biológico, ya que su nacimiento fue causado por intervención divina.
Ahí es donde entra en juego la paloma, eso de que una mujer pudo ser virgen y madre, y eso tan inexplicado e inexplicable de la santísima trinidad y la bola fue creciendo.
El caso es que, salvo los ateos irredentos, y quienes tienen todavía capacidad de pensar por si mismos o mismas, el/la común de los mortales se cree la cosa y, para alegría y regocijo de los templos del consumo, celebra por todo lo alto las navidades. Nada nuevo
Igual que no es nuevo en este país tener toda una trama golpista apoyada en lo de siempre. En la derecha más rancia casposa y troglodita, en la prensa cavernaria, en tertulianos/as expertos/as en todo pero documentados/as en casi nada, en esos afanes golpistas, secuestradores de la libertad y la democracia, que unas veces llevan pistolas y tricornios y otras, como ahora, togas y bolígrafos.
Tampoco es nuevo que esas encuestas que nos sacan cada semana digan, mientras crean opinión, que las derechas más rancias, machistas, reaccionarias, negacionistas de la violencia contras la mujeres, del cambio climático y de todo lo que suene a progreso y democracia, racistas, taurinas y muy patrióticas conquistan cada vez más terreno.
Lo hacen apoyadas en bulos, mentiras, rumores, noticias falsas, amparadas en el populismo que penetra en los/as analfabetos/as políticos, en esa parte de la población que no entiende nada que vaya más allá de un tw o un wassap oportunista, en el apoyo de esa caverna mediática y fauna tertuliana que siente nostalgia de tiempos pasados y aspira a reeditar los tiempos grises y oscuros de siglos pasados.
Al personal, a ese y esa que vota, no parece importarle nada que se vulneren derechos, se niegue la violencia asesina que sufren las mujeres, se niegue el cambio climático, se niegue que hubo un régimen asesino durante más de 40 años, que protejan esa salvajada que es la tauromaquia, que recen rosarios por las calles, que graben conversaciones sin permiso, que insulten a las víctimas del franquismo con falsas concordias, que voten a fascistas declarados y a gentes que, a golpe de motosierra, en sus países acaban con los servicios públicos y condenan a la pobreza a la mayoría de sus habitantes.
Son cosas que pasan, no tan a menudo como los solsticios, pero tienen su ciclo fijo.
Pero bueno, miremos al cielo, veamos la luna y las estrellas, y esperemos que la conjunción de los planetas propicie un aumento del sentido común y el optimismo.
Con todo, ¡¡felices días¡¡
