Lo oigo cada día, hoy lo he vuelto a oir en la radio. Lo oía cuando era diputado y, lo que más dolía, me lo gritaban trabajadores/as y sindicalistas indignados/as y cabreados/as.
Pues vale, a mí no me representan el PP, ni C´s, pero gobiernan.
Y a este paso me gobernarán y gobernarán a todo dios porque, además, tienen el apoyo de la extrema derecha, y de la banca, y de los mercados, y de la Iglesia.
Vale, sigamos con el mantra recurrente que salió de las plazas llenas de indignación, “No nos representan” pero aunque no nos representen, nos gobiernan, y nos ponen el salario mínimo, y nos fijan las pensiones, y nos meten en guerras, y privatizan la sanidad y la educación, y les bajan los impuestos a los ricos, y financian a la iglesia, y nos joden la vida que, en definitiva, aunque estemos indignados/as, cabreados/as, decepcionados/as, hartos/as,… es lo que hacen.
Descarto, la verdad es que por mucha indignación, hartazgo y cabreo que haya, no veo al personal dispuesto a ello, un proceso revolucionario que acabe con el tinglado y cambie el sistema. 
Así que tenemos lo que tenemos, un sistema electoral injusto en si mismo porque no es democrático. No vale igual el voto de un/a ciudadano/a de Teruel que el de un/a de Madrid o Barcelona. Es, además, pensado y diseñado para primar a los grandes partidos. Cambiarlo, dado que es Ley orgánica, requiere mayoría absoluta, algo que nunca han permitido PP ni PSOE a pesar de los intentos que, especialmente la izquierda, ha hecho. Y…., claro, para cambiar la mayoría necesaria hay que hacer que lleguen al Congreso quienes, de verdad, se comprometan con cambiar las cosas.
Con este sistema el hartazgo y la mala hostia se puede expresar de 4 maneras:
1.- No yendo a votar, es decir, absteniéndose. Puedo asegurar que de la derecha y de la ultraderecha no falla ni uno/a, hasta las monjas salen de sus conventos para algo tan mundano como es ir a vota.
2.- Votando en blanco. El voto en blanco es válido, computa y sirve para que un partido tenga que sacar más votos para alcanzar escaño. Evidentemente perjudica a los partidos minoritarios.
3.- Haciendo voto nulo (no computa)
4.- Votando para castigar. Un voto irreflexivo y visceral.
Un ejemplo:
Supongamos un sitio de 2000 electores/as, donde se han producido estos resultados:
Abstención: 38% (760 que no han ido a votar)
Votos a candidaturas: 1000
Votos en Blanco: 200
Votos Nulos: 40
Dado que, para obtener escaño, hace falta un porcentaje (en Aragón el 3%), y que se hace sobre los votos que computan un partido para obtener escaño necesita el 3 % de los votos válidos.
En el ejemplo que utilizo un partido que haya obtenido 30 votos de la gente que le haya votado directamente, una vez computado el voto en blanco, necesita 36 votos. Es decir, el voto en blanco le cuesta a cada partido 6 votos más. Díganme a quien beneficia el voto en blanco.
Añadamos los que se abstienen y no votan y a quienes, por el cabreo, votan lo primero que se les ocurre o le dicta la mala hostia y tenemos los resultados de Andalucía.
Otro día hablaré de como la izquierda ayuda a que la gente se abstenga, pero hoy lo dejo aquí.

 

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