Vaya por delante que reconozco la importancia de la celebración del Gran Premio Aragón en Motorland y que creo que tendrá repercusiones muy positivas para Alcañiz, para el Bajo Aragón y para Aragón en su conjunto. Pienso, también, que la organización de este gran premio puede ser una buena ocasión para que Motorland empiece a recuperarse de los números rojos a los que la mala planificación de inversiones han conducido y dar alguna utilidad a la faraónica inversión que ya se ha producido y que, hasta ahora, tan sólo ha generado 18 empleos directos.

Estoy seguro, como siempre lo he estado, de que todo el mundo hará lo necesario para que salga bien porque nos jugamos mucho. Lo hará también, con total lealtad, el ayuntamiento de Alcañiz que siempre ha colaborado con Motorland acelerando, dentro de la más escrupulosa legalidad, todos los procedimientos administrativos para que los trabajos que ha necesitado, y sigue necesitando, el circuito, y que dependían de trámites municipales, salieran lo antes posible.

Pero dicho esto no vamos a aceptar, ni podemos consentirlo, que desde el Gobierno se diga que tan sólo hay que aplaudir y que no es el momento de hablar del coste. Estamos hablando de dinero público, de dinero de todos los aragoneses y aragonesas y en medio de una crisis salvaje que requiere rigor en el gasto público.

Por eso, porque tenemos derecho y la ciudadanía a la que representamos también, pedimos, como en todos los casos, toda la información referente al proyecto, a su desarrollo, a su presupuesto, a sus inversiones, a su cuenta de resultados y a las repercusiones económicas y sociales que tenga.

Motorland no es un cortijo, como tampoco lo son Gran Scala, el Aeropuerto de Caudé, Dinópolis, Plaza, las Olimpiadas, las Expos o cualquier otro de los importantísimos proyectos en los que se embarca el Gobierno de Aragón. Ninguno de estos proyectos son un cortijo en el que el señorito ordena, dispone, exige acatamiento incondicional de sus decisiones y no da explicaciones. Eso, afortunadamente, ya hace mucho tiempo que dejó de ser así aunque el Sr. Biel parece no haberse enterado.

Insisto, una vez más, en que debe darse toda la información porque estamos hablando de un nuevo gasto comprometido. ¿Cuál es el coste exacto del contrato firmado con Dorna Sports para que Motorland acoja una, de momento sólo una, carrera de motos?. Ese dinero deberá ser aportado por las arcas públicas y, por consiguiente, debe conocerse con exactitud y de forma transparente, ya que el presupuesto de la DGA está cerrado, es muy ajustado y no tiene partidas presupuestadas para la organización de un Gran Premio de motos.

Deberíamos, también, conocer las contraprestaciones que vamos a recibir. Cuestiones como ¿cuántos contratos de trabajo va a producir para los más de 95.000 parados y paradas que hay en Aragón?, ¿qué tipos de contratos?, ¿indefinidos, por 15 o 7 días?, ¿de 700 € al mes?. Ya se que la velocidad de la moto en la que se ha subido Biel le impide ver estas cosas, pero para mí, y para esa gente sin trabajo, son importantes.

No puede despacharse Biel desde la prepotencia, demostrada en la propia tribuna parlamentaria, con la vaguedad de que el Ejecutivo buscará fórmulas para financiar el Gran Premio exigiendo, si hace falta, una aportación de todos los departamentos, en función del presupuesto del que dispone cada uno.

¿Qué servicio, qué hospital, qué carretera, que residencia, qué partida, en definitiva, va ser destinada a financiar el convenio con Dorna?. El Gobierno debe dar explicaciones y si se lo encomienda a Biel es quien debe hacerlo con rigor y con trasparencia dado que la envergadura, volumen de inversión y repercusión social y económica que puede tener Motorland así lo requiere. No aceptaré nunca la callada por respuesta ni las acusaciones de “antitodo” que se me hacen cuando pido algo que es la base de la democracia, que es algo a lo que tengo derecho como diputado y representante de la ciudadanía.

Pido información de todos los proyectos que, como el de Motorland, son de iniciativa pública y se promueven con el dinero público. Lo seguiré haciendo aunque se moleste el Señorito.

¿Quien echará chispas?

¿quien echará chispas?

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