11 de Septiembre
Hoy la prensa, las noticias, las tertulias, todo el aparato estará al servicio de esa maniobra orquestada a base de banderas, esteladas unas, rojigualdas otras, incluso habrá algunas con águilas imperiales.
Hoy habrá algún espacio para recordar aquel atentado salvaje, como todos los demás, que segó vidas inocentes mientras derribaba torres.
Hoy, solamente algunos y algunas, recordaremos que hace 44 años, en Chile, los militares chilenos acabaron con el gobierno socialista de Salvador Allende.
Allende, con la Unidad Popular, llegó al gobierno a finales de 1970.
Allende, socialista y con un programa político marxista, quería implantar el socialismo mediante una serie de reformas económicas y sociales, la vía chilena al socialismo. Allende quería nacionalizar los recursos y sectores estratégicos, quería dar al pueblo chileno educación, sanidad, vivienda,… quería reconocer autonomía a los pueblos indígenas, quería que su pueblo rompiera las cadenas de la dependencia de los poderes económicos que estaban en manos de capital estadounidense y de las grandes familias burguesas. Quería, en definitiva, que Chile fuera un país más justo, más libre y más democrático.
Lamentablemente la Unidad Popular y Allende llegaron a Chile cuando el imperio, utilizando a la CIA y a los poderes económicos, había decidido que en latinoamérica no se instalaba ningún régimen de izquierdas.
Nixon, lo había dejado muy claro,“no habría más Cubas en América”, así que soltó a Kissinger, a la CIA y puso toda la pasta necesaria para que la izquierda no avanzase en América. No importaba nada apoyar golpes de estado ni ayudar al establecimiento de sangrientas dictaduras militares.
El mecanismo y táctica fue la habitual, presiones a la banca internacional para ahogar la economía chilena, actos desestabilizadores y violentos, atentados de la extrema derecha, compra de medios de comunicación y sobornos de militares y personas influyentes.
Hoy ya se conocen las pruebas de la participación norteamericana en el derribo del gobierno de Allende.
Se conocen porque el Archivo Nacional de Seguridad, en 1998, 25 años después del golpe de Pinochet, desclasificó documentos. En ellos hay: transcripciones de reuniones de agentes de la CIA con militares chilenos, correspondencia entre la estación de la agencia en Santiago y la central en EE UU, recibos de pagos y subvenciones a políticos locales, medidas de boicot a la economía chilena, etc.
A Allende, al “Chicho”, no le dejaron salvar a su pueblo.
Hoy, recordamos a Allende. Lo hacemos sabiendo que tenemos que conseguir abrir las alamedas, sabiendo que mataron el sueño de Allende y las esperanzas del pueblo chileno, pero sabiendo, también, que la lucha continua, que igual que pudo ser en Chile, en 1970, un día será posible y ese día, cuando llegue, no dejaremos que vuelvan a cerrar las alamedas y las llenen de sangre.
¡¡Allende, presente¡¡
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