Se ha convertido en un “best seller” de las redes lo que dicen que he dicho sobre el expolio sufrido por el Monasterio de Sijena en la guerra civil que siguió a la sublevación fascista contra el legítimo gobierno de la República.

Dicen que he dicho que el “expolio de Sijena fue un acto democrático”. No he dicho, ni mucho menos, eso aunque interesadamente se quiera hacer creer que lo he dicho. Puede leerse en el diario de sesiones lo que realmente he dicho.

He dicho, y seguiré diciendo porque está perfectamente documentado, que cuando, en plena guerra civil, el Monasterio de Sijena fue incendiado algunas obras de arte fueron salvadas por gentes del pueblo.  y que, tras el incendio, las pinturas del siglo XIII que cubrían los muros de la sala capitular fueron trasladadas al hoy Museo Nacional de Arte de Cataluña.  Las trasladó el Gobierno democrático y legítimo de la Generalitat de Cataluña, que era quien tenía las competencias legalmente atribuidas en materia de cultura, actúo como corresponde y recogió del Monasterio de Sijena parte de lo que pudo salvarse del incendio.  Alguien llama a esta acción “expolio”, yo me limito a informar. Lo cierto es que, desde entonces, esas obras, propiedad de la iglesia como tantas otras, fueron depositadas en Cataluña y allí siguen.

Luego, se supo en 1997, hay otras obras, también del Patrimonio cultural de Sijena, que la Generalitat de Cataluña compró a las hermanas de la Orden de Malta, gestoras del Monasterio y que, supongo que con permiso de la Iglesia, vendieron 44 piezas por 16 millones de pesetas en 1983 y 52 piezas por 39 millones de pesetas entre 1992 y 1994. Estas obras fueron “compradas”, no “expoliadas,” porque las monjas las vendieron libremente e hicieron caja con ellas.

Otra cosa es que el Gobierno de Aragón ni se enterara y que ahora quiera recuperarlas ejerciendo el derecho de retracto (pagando el justiprecio que se estime). La Generalitat no acepta el derecho de retracto y el tema está en los tribunales. Lógicamente, al igual que con las que el Gobierno de la Generalitat depositó en Cataluña al salvarlas del incendio, los dos Gobiernos, el catalán y el aragonés, deben encontrar la fórmula para el retorno de esos bienes del patrimonio cultural aragonés. Como no se han puesto de acuerdo el tema está en los tribunales y los tribunales dirán. Pero son dos casos diferentesPonencia para el estudio del Proyecto de Ley del Patrimonio de Aragón

Resumiendo, lo que he dicho es que se habla de “expolio”  pero hay que decir la verdad. Eso no quita para que, desde el rigor, reclamemos lo que es patrimonio cultural aragonés.

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