Un punto de partida. El voto útil es un concepto que, hasta ahora, han utilizado el sistema y los partidos políticos que se consideran mayoritarios. Sorprendentemente esta vez también lo utiliza alguno de los partidos emergentes sin darse cuenta de que la Ley Dont no perdona aunque salgas mucho en la tele.
Se incide en el “voto útil” cuando se aproxima el momento de las votaciones, aparece al final de la campaña y es un “producto” que se construye en función de las encuestas, tendencias o campañas mediáticas o, también como vemos hoy, por miedo a quedar por debajo de tus expectativas.
El mecanismo es siempre el mismo. Cuando llega el momento de votar, mediante encuestas o por el simple mecanismo mediático de “silenciar” o “ningunear” (sirva como ejemplo lo sucedido con los debates) se induce a la ciudadanía el concepto del “voto útil”.
En definitiva, la teoría del “voto útil” se aplica una vez que, por medio de encuestas o tratamiento informativo parcial, se establece el “ranking” de posibles ganadores de las elecciones y se “definen” como “perdedores” los demás. Se juega así con las “emociones” del o la votante a quien se le sitúa en una clara dicotomía de optar por “el que gana o el que pierde”, se le traslada la responsabilidad de que haga que su voto “sirva para algo en vez de “tirarlo a la basura”. Ese “algo” es el partido mayoritario o el bipartidismo, o el que quiere y no puede.
Lo que la teoría del voto útil define como “basura” son las alternativas reales al sistema. Lo perverso de la teoría del voto útil es que induce a votar no por el programa, no por quien se quiere votar, sino por otras cuestiones que tienen que ver más con la emotividad que con la racionalidad.
El “voto útil” lleva a votar a quien te dicen las encuestas que va a ganar, o al “menos malo”, o puede ser un voto de cabreo. Todos estos “votos útiles” son los que, gracias a la Ley Dont, impiden que lleguen al congreso quienes son alternativa y abren posibilidad de cambio.
Estos votos “útiles” siempre los pide el sistema, los piden quienes son responsables de la crisis, los piden quienes se creen poseedores de la verdad absoluta.
El verdadero voto útil es el que se ejerce con libertad, por eso, el 20D vota sabiendo que tu voto es tuyo, que no puede ser objeto de mercadeo. Vota a quien consideres y a la hora de votar recuerda quienes han estado siempre contigo, a tu lado, en todo momento.
Voto útil
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