Acaba esta campaña que, juntos, entre todo y todas, hemos hecho. Acaba el domingo. Hasta ese día tenemos que seguir trabajando para que haya un grupo fuerte de la izquierda en el Congreso.

            Sabes, sabemos, que no van a votar Unidad Popular quienes crean que bajar impuestos es de izquierdas. Si opinan que el estado del bienestar y los servicios públicos se garantizan sin recaudar fondos mediante impuestos directos, si creen innecesario mantener una política fiscal progresiva que obligue a pagar más a quien más tiene y posibilite que quienes no tienen nada reciban lo que una democracia moderna debe garantizar a cada ciudadano o ciudadana, tampoco votarán Unidad Popular.

            No van a hacerlo, tampoco, quienes no estén dispuestos a considerar el derecho a una vivienda digna como un derecho subjetivo de cada persona que pueda ser reclamado ante la justicia. Ni lo harán quienes vean normal especular con viviendas vacías y solares esperando revalorizaciones millonarias, ni quienes no crean que hay que hacer un parque público de vivienda de alquiler a precios sociales y, mucho menos van a hacerlo quienes no estén dispuestos a acabar con el Concordato con la Iglesia.

            No van a votar Unidad Popular quienes no crean en el internacionalismo solidario, ni quienes no defiendan el diálogo como método democrático de resolución de conflictos. Tampoco puede votarnos quien crea que decir, ¡¡OTAN NO, BASES FUERA¡¡, está pasado de moda

            Mucho menos nos votarán quienes están convencidos de que los y las inmigrantes vienen aquí para ser semiesclavos, “quitarnos” el empleo y aprovecharse de nuestra sanidad pública. Ni deben hacerlo quienes no quieran un Nuevo País mestizo, integrador, acogedor, intercultural, feminista, republicano y solidario.

            No esperemos votos de quienes consideran que la sanidad, la educación, los servicios sociales, la atención a la dependencia y cualquier otro servicio básico, se prestan mejor con empresas interpuestas o concertando con la Iglesia, asociaciones, fundaciones o empresas privadas. Mucho menos lo harán quienes tengan dudas de que la enseñanza debe ser laica, universal, pública, de calidad y gratuita.

            Tampoco nos votarán quienes creen que la Constitución monárquica del 78 se arregla con alguna reforma que seguirá sin hacer valer los derechos a pan, vivienda, trabajo y dignidad.

            Además, a esa gente, hay que decirle que, si piensa así, que No nos voten. Si están en cualquiera de esas circunstancias no voten Unidad Popular. El voto es un derecho ciudadano que debe ser ejercido con rigor y reflexión y debe darse a quienes mejor vayan a defender los intereses de quien vota. Podeis asegurar a toda esta gente que la Unidad Popular no va a defender los suyos si son coincidentes con los supuestos que hemos dicho.

            Como ves, compañero o compañera, somos muy conscientes de la parte del censo que no va votarnos. Pero, al mismo tiempo, sabemos que, como tú, queda gente suficiente para que la Unidad Popular, la izquierda con la que es posible hacer las cosas de otra manera, llegue al Congreso y abra la puerta de ese Nuevo País que, contigo, queremos construir.

            Sigue peleando cada voto, sigue hablando con la gente, sigue explicando la alternativa, sigue buscando a quienes, como tú, como nosotros y nosotras, tiene principios y no los cambia, ni los vende. Tú, y la gente como tú, sois la esperanza, sois la posibilidad de que la Unidad Popular llegue al Congreso y defienda los intereses de la mayoría social, los intereses de la clase trabajadora.

Dicen que somos menos. No lo sabemos, lo que sí sabemos es que somos suficientes para llevar diputados y diputadas al Congreso. Somos luchadores y luchadoras, combativos, somos los de siempre porque sabemos de donde venimos y sabemos que, como siempre, los derechos se conquistan. El domingo hay que ganarlos en las urnas.

A votar

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