¡¡No se olviden de la troika¡¡

Esta semana, una de las noticias, fue la propuesta que hizo Podemos de formar un gobierno junto a PSOE e IU-UP. Una propuesta, que se hizo en una rueda de prensa, sin siquiera haber hablado con los partidos a los que, se supone, va dirigida. Yo, más allá de las formas que no son desde luego las más oportunas ni acertadas, creo que hay que intentarlo.

Hay que explorarlo en serio porque mientras aquí deshojamos la margarita la troika, en Bruselas, ya se ha puesto en marcha otra vez. Aparentemente ha estado callada mientras se celebraban las elecciones en España pero había dejado sus mensajes. Se los había enviado al Gobierno en funciones, lo había avisado a la banca y a los mercados y se lo había advertido a todas las formaciones políticas que se presentaban a las elecciones del 20 D.

Cuando Rajoy, en un inadmisible gesto electoralista, presentó los presupuestos para 2016 recibió, ya en octubre, un tirón de orejas de Bruselas: la Comisión vió “serios riesgos” de incumplir el déficit en 2016 y reclama “una actualización” del proyecto de cuentas públicas, que debe presentar el próximo Ejecutivo.

Ahora, la Comisión europea que preside (gracias a los votos de los populares y socialistas europeos) Juncker actúa y lo hace rápido. El brazo ejecutor de la política europea deja muy claro que exigirá un duro ajuste fiscal adicional al próximo Gobierno y la consolidación de las reformas.

Por eso la Comisión Europea tiene prisa y exige que este país tenga rápido un nuevo gobierno. De esto estamos hablando, aunque mucha gente y muchos medios de comunicación y muchos tertulianos y tertulianas, se empeñen en hablar de cosas mucho más banales.

Hay quien hace cálculos, todos ellos partidistas, sobre la conveniencia o no de otras elecciones. Quienes más apuestan por ello lo hacen calculando que van a mejorar resultados. Tengan en cuenta que las encuestas dicen que, aunque Podemos pudiera conseguir algún escaño más, también el PP y Ciudadanos mejorarían y la suma de PP y Ciudadanos daría mayoría absoluta.

Por eso es importante tomar conciencia y ponerse, de verdad, a hablar de las posibilidades de un gobierno que, si no podemos llamarlo de izquierdas, sea al menos de progreso.

Pero, para hablar de esto y hacerlo en serio, hay que sentarse a una mesa, hay que hablar de programa, hay que hablar de compromisos y hay que hablar de la urgente agenda social que necesita la gente que más sufre la crisis. Hay que hablar de estas cosas antes que de los sillones, antes de quien va a ser presidente o vicepresidente. Hay que hablar seriamente y eso no se hace por wasap, ni por twiter, ni en una rueda de prensa.

También, una vez hablado, hay que explicar lo hablado y, antes de tomar una decisión, someterlo a consulta de la gente porque algo tan importante como un gobierno y su programa no se acuerda en una mesa camilla, eso ya no se hace, claro que tampoco se hacía ya imponer  desde la cúpula, y a dedo, cabezas de lista, pero bueno, estas cosas para otro día

También he llegado andando a Bruselas

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