Es una palabra que, últimamente, se utiliza mucho, está en muchas conversaciones y, más allá de las banderas imperiales que dicen que nada de nada, que la patria es una e indivisible, lo cierto es que un referéndum, con toda la legitimidad y garantía necesaria, era lo único que pudo haber evitado el follón que tenemos.

Cuando superamos la víscera y nos ponemos a hablar, sale aquello de “un referéndum que no convoque el Estado es ilegal”. Si vamos a nuestra Constitución, a esa que no es de “todos/as los/as españoles/as” sino que es “para todos/as los/as españoles/as”, vemos que el artº 92 dice que “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos” y añade el referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados”.

No entro ahora, ya se sabe que opino que sí, en la necesidad de una nueva Constitución que salga de un nuevo proceso constituyente. Me ciño al marco constitucional vigente que, por otra parte, es el que invocan los “constitucionalistas”, tanto si ponen bandera en el balcón como si no. Es evidente que en este marco nada, salvo el empecinamiento, estrechez de miras o el partidismo sectario, impide un referéndum pactado. En el Congreso, sede de la soberanía popular, se pudo hablar, dialogar, acordar, negociar,… y al final autorizar la forma y el modo de hacerlo, pero no se quiso, o no se supo. Siempre que ha salido este tema se ha aplicado el rodillo del bloque constitucionalista que, además, se ha reforzado con el Tribunal Constitucional (TC). Un inciso, el TC lo forman 12 miembros, 4 a propuesta del Congreso (los elige la mayoría), 4 a propuesta del Senado (los elige la mayoría), 2 el Gobierno y 2 el Consejo General del Poder Judicial. Saquen vds. las conclusiones que quieran sobre la “independencia” del máximo órgano constitucional español.

Volviendo al referéndum, en España, en los 40 años de democracia, se han hecho 3. El de 1978 para la propia Constitución, el de 1986 sobre la OTAN, ¿se acuerdan?, fue aquel de “OTAN, de entrada NO”, y ya ven donde estamos, y el de 2005 sobre la Constitución europea que luego no entró en vigor. Ni uno más, aunque el “bloque constitucionalista” ha tomado, sin preguntar, decisiones realmente importantes.

Decisiones como entrar en la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea) en 1986, entrar en el Euro (2002), entrar en la guerra de Irak (2003) o lo que hicieron PP y PSOE en una tarde de Agosto de 2011 que, por si no lo recuerdan fue cambiar el Art º 135 de la Constitución para elevar el ajuste del gasto social a la categoría de “constitucional”.

A mi me parece que todas estas decisiones han sido de especial trascendencia y merecedoras de haber dado a la ciudadanía la oportunidad de expresarse.

Pero vamos, es evidente que al Régimen, a la Corona y a los partidos que sustentan el tinglado les va mejor que la gente solo opine cada 4 años en las elecciones. Por eso, aquí en este país, tenemos una regulación del referéndum muy restrictiva y las formas de participación de la ciudadanía, en este marco constitucional, se limitan a votar cada 4 años.

Pero lo cierto es que el referéndum es una forma de democracia directa que aquí no podemos ejercer. Esto al bloque “constitucionalista” no le preocupa demasiado, están muy cómodos con lo que hay y, por eso, de la mano, bloquean cualquier intento de cambio.

Por eso, aprovechando la circunstancia, criminalizan el “derecho a opinar” que no es ni más ni menos, en una democracia, que el derecho a decidir. Eso sí, mientras aquí apenas se utiliza, en otros países se profundiza, desde hace años, en esta forma de democracia directa. Por ejemplo: Austria, Dinamarca, Finlandia, Irlanda y Suecia sometieron a referendo su ingreso en la UE, Inglaterra sometió a referéndum si salía (Brexit), recuerden el referéndum de Islandia sobre si se rescataba a los bancos y está todavía en la memoria de mucha gente el que hizo Syriza en Grecia (más allá de lo que pasó después).

Destaca, sobre todos los países, Suiza. Ese país que tanto conocen las gentes implicadas en tramas corruptas y evasión de capitales. En Suiza bastan 50.000 firmas para que se someta a referéndum una Ley ya aprobada en el Parlamento, y bastan 100.000 firmas para someter a referéndum si se mantiene, o se hace una nueva, la Constitución. Ello hace que, en Suiza, haya una media de 10 referendos al año.

Podría seguir citando ejemplos, en Francia, en Italia, en Noruega,… pero creo que es suficiente.

En resumen, tenemos derecho a decidir. Tenemos derecho a dar nuestra opinión. Volviendo a la cuestión por la que he iniciado el tema. Yo, que no soy nada independentista, defiendo mi derecho a decir NO al igual que defiendo el derecho a decir SI de quienes opinen de forma distinta a la mía.

Reitero, un referéndum, con toda la legitimidad y garantía necesaria, era lo único que pudo haber evitado el follón que tenemos. En estos momentos sigue siendo la única manera de resolverlo.

Los dos únicos referendos hechos en los 39 años de vigencia de la Constitución

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