Ya perdonarán. Estoy contento porque se ha ganado la moción de censura. Me alegra que Pedro Sánchez sea Presidente. Valoro adecuadamente el esfuerzo, reconozco y aplaudo el que sea el primer Gobierno con más ministras que ministros, pero tengo mi particular opinión sobre las personas elevadas al rango de ministro/a y me preocupa el excesivo bombo y platillo que se le está dando. Se están generando muchas ilusiones y aunque es verdad que ya era hora de que la ilusión apareciera, no hay que quitar los pies del suelo. Yo soy más dado a valorar las políticas que se hacen y las decisiones que se toman en vez de valorar las caras y las personas.

Me perdonarán, también, que recurra al teatro para ejemplificar lo que pretendo decir. En un teatro las bambalinas, junto con la tramoya y la iluminación, son elementos importantes para la obra que se pone en escena. Ahora bien, ni las bambalinas, ni la tramoya, ni el atrezzo garantizan una buena representación ya que ello depende de la dirección, de los/as actores/as y del guión. Sobre todo del guión. Una obra mala es muy difícil que guste por muy buenos/as que sean los/as intérpretes.

Yo, en estos momentos, doy un voto de confianza (puede que sea de esperanza) a la compañía y a su director. Pero me gustaría ver la obra, el argumento de la trama.

Parece, al menos así se puede ver, leer y oir en todos los medios de comunicación y tertulias que, de momento, la compañía gusta a los mercados (la bolsa ya sube y la famosa prima baja), le gusta a Europa (esa que nos aprieta y ahoga y que cierra fronteras) y le gusta, mucho según reconoce ella misma, a la Sra. Botín, la jefa del Santander. No se si conocen la obra y el guión

La experiencia, tanto la reciente como la de hace unas décadas, me dice que lo que es bueno y gusta a los mercados y a esta gente no trae buenas consecuencias para la clase trabajadora, ni para los derechos y libertades, ni para los servicios públicos y las prestaciones sociales.

No me dejo llevar por el marketing y me resisto a valorar los gestos. Por eso creo, para que la obra que empieza Pedro Sánchez tenga un desenlace feliz para la ciudadanía, que es conveniente recordar que la compañía necesita apoyos y que algunos de esos apoyos, los de la izquierda, que son imprescindibles para el éxito de la función, tan solo apoyarán medidas que vayan a favor del interés general, que mejoren la vida de trabajadores y trabajadoras, que rescaten la sanidad, la educación y los servicios sociales, que devuelvan derechos, que trabajen por la igualdad, que planten cara al desastre medioambiental y que cambien la política militarista por la de la paz.

Así, seguramente, para la ciudadanía, para trabajadores y trabajadoras, para los y las jóvenes, para las mujeres, habrá un desenlace feliz. Si no, si la obra es un fiasco, además del abucheo generalizado, se producirá un nuevo desengaño que solamente beneficiará a la derecha, a los mercados y a quienes nos vienen fastidiando la vida

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