Viene el Sr. Moscovici, Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Financieros, vamos, uno de los mandamases y viene a ver si España va a cumplir los deberes europeos. Ya saben, eso del ajuste presupuestario y la contención del déficit. Advierte el Sr. Moscovici “España no puede caer en los errores del pasado”.
Que yo recuerde esos “errores” estaban bendecidos y aprobados por la UE y sus hombres de negro que, como ahora, venían aquí a marcar la política social y económica.
Parece que el Sr.Moscovici no se acuerda de como fueron “reconocidos” los “aciertos” de Rajoy, De Guindos y Montoro.
Quizá sea tiempo de preguntar a Europa por lo errores cometidos que han llevado a desnaturalizar aquel proyecto de una Europa Social.
Hace apenas 20 años, en el 86 % de los 15 países que la formaban había gobiernos progresistas. No voy a decir de izquierdas, pero eran progresistas.
Hoy, la UE ha pasado a 28 miembros y tan solo Portugal, España (desde la moción de censura), Rumanía, Grecia y Eslovaquia tienen gobiernos progresistas, no digo tampoco de izquierdas. Lo que ocurre es que ya solo es en el 18 % de los países de la UE donde hay gobiernos progresistas.
Si a ello le añadimos como crece el fascismo que, ojo y cuidado, ya gobierna en Italia, Austria, Polonia y Hungría, en el 14%, y tiene mucho respaldo en otros países como Alemania, creo que sería momento de analizar los por qués y asumir que la Europa de los mercados, la Europa del capital, no es la Europa Social y de Derechos que muchos y muchas defendíamos y que muchos y muchas (aunque seamos menos que entonces) seguimos queriendo.
Seguramente el Sr.Moscovici no considerára que hay errores en esa política europea que ha consolidado el neoliberalismo, que machaca a la clase trabajadora, que cierra fronteras y abandona a su suerte a refugiados/as y que vuelve a dar alas al nazismo.
Así que, Sr. Moscovici, yo sí que espero que España no repita errores, que no siga la senda neoliberal que Vd. defiende y exige, que anteponga los derechos y libertades de la gente a los de los bancos y que, como hace Portugal, por ejemplo, o como hacen los Ayuntamientos del Cambio aquí en España, demuestre que es posible no caer en los errores del pasado y empiecen a devolver derechos, libertades y servicios públicos y sociales a la ciudadanía. Pero seguramente, Sr. Moscovici, no coincidimos en cuales han sido los errores.
Tampoco, Sr. Moscovici, hemos coincidido reivindicando otra Europa
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